El Gobierno de Axel Kicillof sigue sin convocar formalmente a los gremios estatales y docentes. En consecuencia, octubre arranca sus liquidaciones sin recomposición salarial a la vista, en el mismo mes en que la inflación llegó al 1,9% y la canasta familiar superó los $1,6 millones. Además, los sindicatos preparan el paro del jueves 15 en el marco de la Marcha Federal Universitaria. Para La Plata, con su enorme masa de empleo público, el cuadro impacta de lleno en el consumo y en el humor social.
Las paritarias bonaerenses entran en zona de máxima tensión y arman el escenario político más caliente de la gestión de Axel Kicillof en lo que va del segundo semestre. Los gremios estatales y docentes vienen esperando desde hace semanas una convocatoria formal del Gobierno provincial que todavía no llega. En paralelo, las liquidaciones salariales ya empiezan a cerrarse y crece el temor de que octubre termine como el segundo mes consecutivo sin aumento, después de un septiembre que también quedó sin recomposición.
El cuadro llega en el peor momento posible. La inflación de septiembre llegó al 1,9%, la canasta básica superó los $1,6 millones para una familia tipo y la incertidumbre económica tocó su pico anual según la UCA. En ese contexto, el salario estatal bonaerense pierde capacidad de compra todos los meses. Además, los gremios advierten que la paciencia se agota.
Paritarias bonaerenses: por qué están trabadas
El último acuerdo salarial entre el Gobierno provincial y los sindicatos se cerró en julio. En aquella instancia, los gremios aceptaron una suba del 7% dividida en dos tramos: 5% para julio y 2% para agosto, ambos calculados sobre los salarios de junio. En paralelo, el Ejecutivo se comprometió a retomar la discusión en septiembre.
Sin embargo, el diálogo nunca prosperó. Hubo una reunión formal el 24 de septiembre, pero la Provincia no presentó una oferta concreta. Desde entonces, las partes mantienen contactos reservados que, por el momento, no logran destrabar la discusión. “Estamos estancados”, admiten en los sindicatos. Además, “hay un clima de conflicto cada vez más acentuado”, reconoció uno de los representantes gremiales que se sienta a la mesa paritaria.
La idea original del Gobierno bonaerense era armar una propuesta que cubriera octubre y noviembre. No obstante, la oferta que ahora se barajaría sería solo para el mes en curso. Además, estaría muy por debajo de las pretensiones sindicales. En consecuencia, el margen de acuerdo se achica a medida que avanzan los días y se acercan las liquidaciones.
El reclamo de los gremios
Los sindicatos miran el almanaque con inquietud. Las liquidaciones de sueldos ya están cerca de cerrarse y en el caso de los docentes el cómputo arranca unos días antes. En ese marco, la Federación de Gremios Estatales y Particulares de la Provincia de Buenos Aires (FEGEPPBA) envió una nota formal al Ministerio de Trabajo pidiendo una convocatoria urgente.
“El paso de los días nos vuelve a colocar en una situación de fecha límite para llegar a un acuerdo de incremento, por cuanto las liquidaciones de sueldos están cerca de cerrarse en los próximos días”, advirtieron desde FEGEPPBA. Además, remarcaron: “Esta situación resulta especialmente preocupante, dado que septiembre ya quedó fuera de la negociación en cuanto a la posibilidad de incorporar un incremento. Conocemos la dificultad de obtener aumentos retroactivos; por ese motivo, resulta imperioso concretar un encuentro en los próximos días”.
En la misma línea se sumaron la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y los sindicatos docentes nucleados en el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB). “Los salarios alcanzan cada vez menos, los gastos y la vida se vuelven insostenibles. Es necesaria una recomposición inmediata, porque no se puede pasar un mes más sin aumento”, puntualizó Alejandro Salcedo, secretario general de UDOCBA. Por otro lado, la Asociación de Judiciales Bonaerenses (AJB) también se sumó al reclamo con críticas por la falta de propuestas y la posibilidad de medidas de fuerza propias.
Paritarias bonaerenses y el paro del jueves 15
El clima gremial escala con una medida de fuerza concreta: la mayoría de los sindicatos bonaerenses adhirió al paro de 24 horas del jueves 15 de octubre, en el marco de la Marcha Federal Universitaria. La movilización apunta principalmente al Gobierno nacional de Javier Milei, en reclamo por la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario. No obstante, los gremios provinciales aprovecharán la jornada para sumar sus propios reclamos a Kicillof.
El paro impactará en escuelas públicas de toda la Provincia y también en la administración pública bonaerense, por la adhesión de ATE. Además, los docentes nucleados en el FUDB confirmaron que la huelga se suma a los reclamos por el salario y por las prestaciones del IOMA, que son otro de los puntos calientes del cuadro gremial. La obra social provincial atraviesa denuncias por demoras en autorizaciones, cortes de prestaciones y conflictos con prestadores en toda la Provincia.
El contexto financiero de la Provincia
Las paritarias bonaerenses se desarrollan en un marco financiero complejo para la gestión de Axel Kicillof. El recorte de los fondos nacionales que la Provincia recibía por coparticipación y transferencias discrecionales viene golpeando el Presupuesto. Además, la pelea abierta con la Nación por la distribución de recursos y por los fondos para seguridad y educación suma presión al cuadro.
En ese escenario, el Gobierno provincial decidió “saltear” los aumentos de junio y septiembre, para después armar paquetes retroactivos. Sin embargo, esa estrategia tiene un límite: los gremios no están dispuestos a aceptar un nuevo salto sin recomposición, en particular en un contexto donde los salarios reales ya acumulan una pérdida sostenida frente a la inflación.
El propio informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP midió hace pocos días la caída del salario docente bonaerense, un indicador que el oficialismo platense venía siguiendo con atención. En paralelo, los datos de pobreza, mora en tarjetas y caída del consumo que InfoPlatense viene cubriendo terminan de dibujar el escenario que atraviesan los trabajadores públicos de la Provincia.
El impacto en La Plata
Para la capital bonaerense, el cuadro tiene impacto directo. La Plata concentra una masa enorme de empleo público: ministerios, direcciones generales, oficinas descentralizadas, escuelas públicas, hospitales provinciales. Además, es sede del grueso de las conducciones gremiales estatales bonaerenses, con lo cual cualquier definición política se cocina en la ciudad.
Cuando los salarios no se actualizan, el consumo platense sufre. El comercio minorista local, que viene registrando caídas sostenidas, depende en gran medida del movimiento de los sueldos estatales a comienzos de cada mes. Además, el mercado inmobiliario La Plata, que ya encabeza la caída provincial, siente también el efecto del enfriamiento del ingreso.
Por otro lado, la movilización del jueves 15 tendrá epicentro en la ciudad. La Marcha Federal Universitaria se concentrará en Plaza San Martín y recorrerá el eje de la UNLP, con fuerte presencia de gremios docentes y estatales. En consecuencia, se espera un cuadro de tensión política visible en el centro platense, en una jornada que combinará reclamos nacionales y provinciales.
La lectura política de las paritarias bonaerenses
El cuadro gremial pone a Kicillof en una encrucijada compleja. Por un lado, el gobernador necesita mostrar sensibilidad ante los reclamos de un sector que es base social del peronismo bonaerense. Por otro, las restricciones financieras reales limitan el margen para ofertas significativas. En consecuencia, la jugada que viene barajando el ministro de Economía Pablo López y el ala política de la gobernación es ofrecer una suba acotada, con la promesa de volver a sentarse pronto a discutir noviembre.
Sin embargo, los gremios ya anticiparon que una propuesta “pobre” podría ser rechazada y profundizar las medidas de fuerza. Además, el escenario de un segundo mes sin aumento genera un ruido político que el oficialismo bonaerense no quiere en la previa del 17 de octubre, día en el que la CGT y el peronismo organizan actos para reagrupar fuerzas de cara al 2027.
Por su parte, la oposición platense y provincial sigue el conflicto con atención. Para el bloque libertario y el PRO en la Legislatura, el estancamiento de las paritarias bonaerenses se convierte en un argumento más para cuestionar la gestión económica de la Provincia. En paralelo, los intendentes de la Primera y la Tercera Sección miran con nerviosismo lo que suceda con los municipales, que suelen tomar como referencia el techo salarial que fija Provincia.
Las próximas 72 horas serán decisivas. Si Kicillof no convoca formalmente antes del cierre de las liquidaciones, octubre quedará como el segundo mes consecutivo sin recomposición. En consecuencia, los gremios profundizarán el plan de lucha y crecerá la presión política sobre la Gobernación.
Mientras tanto, el jueves 15 funcionará como primer gran test de la unidad gremial contra el oficialismo. La combinación de paro docente, paro de ATE y Marcha Federal Universitaria dejará una fotografía potente del clima que atraviesan los trabajadores estatales de la Provincia.
Para La Plata, el escenario es claro. Las paritarias bonaerenses no son solo una discusión gremial: son el principal factor que determina el humor social, el consumo local y el pulso político de la ciudad en los próximos meses. Si el acuerdo no se cierra pronto, el conflicto puede escalar rápido. Si se cierra con una oferta por debajo de la inflación, también. En cualquier caso, el margen político de la gestión bonaerense para dilatar la discusión se agota.


