Miércoles 10 de junio de 2026
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A un año del fallo que condenó a Cristina, Kicillof la abraza y la interna peronista hace una pausa

El 10 de junio de 2025, la Corte Suprema confirmó la condena a Cristina Fernández de Kirchner a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la Causa Vialidad.

Un año después, el gobernador Axel Kicillof eligió esa fecha para publicar un mensaje que dice mucho más de lo que parece. En un momento de interna abierta dentro del peronismo, el mandatario bonaerense volvió a colocarse junto a Cristina. La condena de Vialidad fue, según sus palabras, «una enorme infamia a la vista de todos».

No es un gesto menor. Por eso, vale entender el contexto.

El mensaje y sus capas

Kicillof publicó en X con las respuestas bloqueadas. En ese sentido, la elección formal ya dice algo: no busca debate, sino declaración. El contenido fue contundente. Afirmó que el fallo fue dictado «por sectores del Poder Judicial tan alejados de la Justicia como cercanos al poder real». También sostuvo que la condena fue «arbitraria, desprovista de pruebas» y basada en un argumento que calificó de «jurídicamente absurdo»: el principio de que la expresidenta «no podía no saber».

Además, Kicillof vinculó el caso con el atentado del 1° de septiembre de 2022. En ese sentido, cuestionó la falta de avances judiciales: «A casi cuatro años del atentado, la investigación sobre quiénes lo planificaron, financiaron e instigaron brilla por su ausencia».

Por otro lado, trazó una línea directa entre la persecución judicial y el modelo económico de Milei. Según el gobernador, los mismos intereses que impulsaron el lawfare «son los que hoy sostienen un modelo que destruye la industria, pulveriza salarios y concentra la riqueza en cada vez menos manos».

El cierre no dejó margen: «Cristina es inocente y continúa injustamente detenida».

La interna que no cierra pero se pausa

El mensaje de Kicillof no llega en un momento de calma interna. Desde hace meses, la tensión entre el gobernador y el núcleo duro kirchnerista —encarnado en La Cámpora y en Máximo Kirchner— es uno de los datos estructurales de la política bonaerense. Sin embargo, en los últimos días algo se movió.

El velatorio del Indio Solari, a principios de junio, fue el escenario de un reencuentro que no pasó desapercibido. Kicillof y Máximo Kirchner coordinaron juntos la organización del funeral. No había foto convocada ni comunicado conjunto. Pero estaban ahí, hombro a hombro, gestionando un acontecimiento que movilizó a miles de personas en la provincia.

En consecuencia, el aniversario de la condena llegó con ese clima de fondo. Y el gobernador lo aprovechó para reafirmar el vínculo simbólico con Cristina, que sigue siendo —pese a todas las disputas— el centro de gravedad del kirchnerismo.

Lo que leen en la Casa Rosada

Desde el entorno de Milei, el acercamiento entre Kicillof y Máximo no sorprendió a nadie. «Es lógico. No sorprende para nada», dijo un alfil libertario a la agencia Noticias Argentinas. En Balcarce 50 dan por descontado que el peronismo llegará unido al 2027: «Al final de la carrera, terminan juntos», resumió otra fuente oficialista.

No obstante, hay algo más calculado en esa lectura. En el entorno presidencial no ocultan que prefieren a Kicillof como rival antes que a cualquier otra figura: «La alternativa debe ser lo más kuka posible», dijo una voz con acceso al despacho presidencial. Es decir, el oficialismo apuesta a una polarización nítida con el kirchnerismo, convencido de que esa cancha le conviene.

Por otro lado, algunas lecturas ajenas al armado hablan de un escenario de tercios. En ese esquema, habría espacio para una opción de centro que podría liderar Mauricio Macri, si decide competir por afuera de La Libertad Avanza. Aunque esa definición todavía no está tomada.

El tablero de cara al 20 de junio

La fecha no es un punto de llegada. Es un escalón. El 20 de junio se cumple un año desde que Cristina quedó en prisión domiciliaria y el peronismo ya convocó un banderazo bajo la consigna «Cristina Libre». En ese marco, el mensaje de Kicillof de hoy funciona como un calentamiento político para esa movilización.

De esta forma, la disputa interna no desapareció. Las diferencias entre el gobernador y La Cámpora sobre la estrategia electoral de 2027 siguen abiertas. Sin embargo, en las fechas cargadas de simbolismo —la condena, el atentado, la prisión domiciliaria— el peronismo bonaerense encuentra, todavía, un lenguaje común.

Lo que viene en las próximas semanas dirá si ese lenguaje alcanza para construir algo más que una pausa.

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