El peronismo de la provincia de Buenos Aires cerró una negociación clave para su estructura interna: Axel Kicillof será el nuevo presidente del Partido Justicialista bonaerense y Verónica Magario ocupará la vicepresidencia. La definición se alcanzó mediante una lista de unidad que evita una interna partidaria y ordena la conducción política en el principal distrito electoral del país.
Con esta decisión, la misma fórmula que gobierna la Provincia quedará también al frente del PJ. La iniciativa fue impulsada por Máximo Kirchner, actual titular del partido hasta marzo, en un contexto de tensiones entre La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que responde al gobernador. El acuerdo busca cerrar esa etapa de fricciones y consolidar un esquema de conducción unificado.
Kicillof al frente del PJ bonaerense: qué implica
La llegada de Kicillof a la presidencia partidaria no es un dato menor dentro del mapa político nacional. El gobernador se posiciona como uno de los principales referentes opositores al presidente Javier Milei y suma ahora una herramienta central para la estrategia electoral del peronismo en Buenos Aires.
El PJ bonaerense no solo ordena la vida interna del partido, sino que también define alianzas, candidaturas y lineamientos de campaña. Por eso, el control de su estructura es un factor determinante de cara a las legislativas de medio término y, sobre todo, hacia la discusión presidencial de 2027.
Durante las negociaciones circularon otros nombres y hubo diferencias sobre el reparto de cargos en el Consejo partidario, el órgano ejecutivo que diseña la estrategia electoral. Finalmente, primó la necesidad de mostrar cohesión en un escenario nacional adverso para el peronismo.
Unidad para evitar una interna
La posibilidad de una elección interna estaba prevista para marzo, pero el entendimiento entre los sectores que responden a Kicillof y a Kirchner desactivó ese escenario. La lista de unidad es leída hacia adentro como un mensaje de disciplina política y, hacia afuera, como un intento de recomposición tras la derrota nacional de 2023.
Aun así, quedan definiciones pendientes. Debe terminar de cerrarse la integración completa de la nómina de autoridades y la distribución de los lugares en los distintos órganos partidarios. Además, en varios distritos bonaerenses podrían darse disputas locales por la conducción del PJ, mientras que en otros ya avanzan acuerdos para evitar votaciones.
La Plata, eje del nuevo esquema partidario
La reorganización del PJ también impacta en la capital bonaerense. En sintonía con el criterio que se debate a nivel provincial —que quien gobierna el distrito conduzca el partido— el intendente Julio Alak se perfila para asumir la presidencia del PJ La Plata.
Actualmente el partido en la ciudad está encabezado por el diputado provincial camporista Ariel Archanco. Sin embargo, fuentes del peronismo local señalan que el nuevo esquema buscará integrar a todos los sectores, incluida La Cámpora, dentro de una conducción más amplia pero con liderazgo del jefe comunal.
La relación entre el alaismo y el camporismo en La Plata tuvo momentos de cooperación y también de tensión. La agrupación referenciada en Máximo Kirchner mantiene espacios en el gabinete municipal, pero en las últimas semanas se produjeron movimientos políticos que reconfiguraron el armado territorial, como el alejamiento del concejal Pablo Elías de La Cámpora para conformar un espacio alineado directamente con Alak.

Proyección nacional y estrategia opositora
Mientras ordena el frente interno en Buenos Aires, Kicillof continúa con recorridas y contactos en otras provincias, con la intención de consolidarse como una figura de referencia dentro de la oposición. En su entorno interpretan que la conducción del PJ bonaerense fortalece ese proceso, al darle mayor respaldo político y territorial.
El acuerdo entre el kicillofismo y el kirchnerismo, al menos en esta etapa, apunta a concentrar energías en la oposición al gobierno de Milei y en la reconstrucción del peronismo como alternativa nacional. Las discusiones por candidaturas y estrategias electorales de fondo quedarán para más adelante, pero el reordenamiento partidario ya empezó a delinear el escenario.


