El intendente platense encabezará el martes un encuentro en la Sexta sección electoral junto al expresidente. La movida se suma al reciente encuentro con Natalia de la Sota y confirma que el jefe comunal ya está en campaña por la gobernación.
Julio Alak no espera. Mientras la interna del peronismo bonaerense se dirime entre el kirchnerismo duro y el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof, el intendente de La Plata construye su propio recorrido con nombre y apellido: el martes 4 de agosto estará en Bahía Blanca junto al expresidente Eduardo Duhalde, en un encuentro en el Centro de Empleados de Comercio convocado para las 16 horas. El objetivo declarado es «conversar sobre la situación actual de la provincia de Buenos Aires, la Sexta sección electoral y el país en general». El objetivo real es más preciso: sumar respaldo territorial en el sur bonaerense de cara a la disputa por la gobernación.
Duhalde como carta de presentación
Que sea el propio Duhalde quien anunció el encuentro en sus redes sociales no es un detalle menor. El expresidente conserva una red de vínculos en el peronismo del interior bonaerense que ningún intendente del conurbano tiene garantizada, y Bahía Blanca es la capital política de la Sexta sección, una de las más pesadas electoralmente fuera del área metropolitana.
Alak necesita ese territorio. Un candidato a gobernador que solo tenga respaldo en La Plata y el conurbano próximo no alcanza. El viaje al sur es la primera señal visible de que el armado tiene vocación provincial, no solo local.
La semana federal de Alak: De la Sota y ahora Duhalde
El encuentro con Duhalde no llegó solo. Días atrás, el intendente recibió en su despacho platense a la diputada nacional Natalia de la Sota, referente del peronismo cordobés, con quien coincidió en la necesidad de construir «una alternativa federal». Dos reuniones en pocos días, dos señales hacia afuera de la provincia: Alak quiere ser leído como un dirigente con proyección nacional, no como un intendente con ambiciones locales.
La combinación De la Sota-Duhalde no es inocente. Apunta a posicionarse como puente entre el peronismo histórico del interior y una renovación que no pase ni por el kirchnerismo duro ni por el MDF de Kicillof.
El mapa de los que quieren la gobernación
La disputa por la sucesión del gobernador ya tiene varios jugadores en movimiento. El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, también camina. La «Liga de Intendentes» —que reúne a Federico Achával de Pilar, Federico Otermín de Lomas de Zamora y Mariel Fernández de Moreno— se plantea en una posición equidistante entre Kicillof y el kirchnerismo, aunque con afinidades al universo K.
Ferraresi y Alak se muestran cercanos al MDF, pero cada uno construye con su propia agenda. En ese tablero, la ventaja de Alak es geográfica y simbólica a la vez: La Plata es la capital de la provincia, y quien la conduce tiene una visibilidad institucional que ningún intendente del conurbano puede replicar fácilmente.
Lo que el armado de Alak le dice al peronismo
El recorrido que el intendente platense está trazando —encuentros con figuras del peronismo federal, extensión territorial hacia el sur, discurso de construcción colectiva— tiene una lectura clara en el mapa interno: Alak no se subordina automáticamente a ningún sector, pero tampoco confronta. Se mueve en los márgenes del MDF con agenda propia.
Para La Plata, eso significa que el jefe comunal tiene un pie en la gestión municipal —con la licitación de cooperativas, la relación con la UNLP y los proyectos de urbanización en marcha— y otro pie en la campaña que formalmente todavía no empezó.


