Lunes 16 de febrero de 2026
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Alarma por el ausentismo escolar en la Provincia: uno de cada cuatro alumnos falta más de 45 días al año

El dato preocupa en los despachos educativos y también en las aulas: en la provincia de Buenos Aires, uno de cada cuatro estudiantes falta más de 45 días de clases por año. En términos prácticos, significa que miles de chicos no alcanzan el tiempo mínimo de escolaridad previsto para garantizar aprendizajes básicos.

El fenómeno no es nuevo, pero los números recientes volvieron a poner el foco en un problema estructural que atraviesa al sistema educativo bonaerense y que impacta de lleno en distritos como La Plata, donde conviven realidades sociales muy diversas.

Un ausentismo que compromete la trayectoria escolar

Según relevamientos oficiales difundidos en los últimos días, alrededor del 25% de los alumnos de la Provincia supera las 45 inasistencias anuales. Si se tiene en cuenta que el calendario escolar ronda los 190 días, ese volumen de faltas implica perder casi una cuarta parte del ciclo lectivo.

El Ministerio de Educación bonaerense advierte que esta situación afecta de manera directa la continuidad pedagógica y el rendimiento. No se trata solo de estadísticas: detrás del número hay trayectorias escolares interrumpidas, dificultades para sostener el ritmo de aprendizaje y mayores riesgos de repitencia o abandono.

En ciudades como La Plata, donde el sistema educativo combina escuelas urbanas, periurbanas y rurales, el ausentismo no responde a una única causa. Influyen factores económicos, problemas de transporte, cuestiones de salud y, en muchos casos, dinámicas familiares complejas.

Factores sociales y económicos en el centro del problema

El informe señala que el ausentismo crónico se vincula principalmente con condiciones socioeconómicas adversas. En un contexto de caída del poder adquisitivo y aumento del desempleo —que en el Gran La Plata viene mostrando indicadores preocupantes— muchas familias priorizan resolver urgencias cotidianas por sobre la asistencia regular a clases.

También inciden situaciones de trabajo infantil o tareas de cuidado en el hogar, especialmente en sectores vulnerables. A eso se suman problemas de salud física y mental, que tras la pandemia dejaron secuelas todavía visibles en el ámbito escolar.

Desde el gobierno provincial sostienen que se vienen implementando estrategias para revertir esta tendencia, con seguimiento de trayectorias, programas de revinculación y articulación con equipos sociales. Sin embargo, el volumen del problema exige políticas sostenidas en el tiempo y recursos concretos.

El impacto en el aprendizaje y la calidad educativa

Especialistas advierten que faltar más de 45 días al año no es un detalle menor: compromete seriamente la posibilidad de adquirir contenidos fundamentales en lengua y matemática, áreas donde ya se registran dificultades en las evaluaciones de desempeño.

En la práctica, el ausentismo crónico amplía brechas. Los estudiantes que asisten con regularidad consolidan saberes; quienes acumulan faltas quedan rezagados y muchas veces pierden el vínculo con la escuela.

Para una ciudad universitaria como La Plata, donde la educación es parte de la identidad local, el dato no pasa desapercibido. La discusión ya no se limita a garantizar la apertura de las escuelas o el cumplimiento del calendario, sino a lograr que los alumnos estén efectivamente en el aula y puedan sostener su trayectoria.

Un desafío estructural para la Provincia

El ausentismo masivo expone una tensión más profunda: la distancia entre la obligatoriedad formal de la escuela y las condiciones reales que enfrentan miles de familias bonaerenses.

La Provincia tiene el desafío de fortalecer el acompañamiento territorial, mejorar las condiciones socioeconómicas que inciden en la asistencia y recuperar la centralidad de la escuela como espacio de contención y aprendizaje.

En un escenario donde el debate educativo suele quedar eclipsado por la agenda política y económica, el dato es contundente: sin presencia sostenida en el aula, cualquier discusión sobre calidad educativa queda en segundo plano.

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