El deterioro de las rutas nacionales que atraviesan la Provincia de Buenos Aires dejó de ser un problema técnico para convertirse en una situación crítica con impacto directo en la seguridad vial, la economía y la vida cotidiana. Relevamientos recientes advierten que casi dos de cada tres kilómetros de la red presentan condiciones deficientes, con tramos directamente intransitables.
El escenario se agrava en un contexto de freno a la obra pública y falta de mantenimiento sostenido, lo que profundiza una crisis que afecta tanto al transporte de cargas como a los miles de bonaerenses que circulan a diario por estas vías.
Tramos críticos y corredores estratégicos bajo presión
Las rutas más comprometidas incluyen corredores clave como la 3, la 7, la 8 y la 11, fundamentales para conectar el Área Metropolitana con el interior bonaerense y los principales puertos de salida de la producción. En estos tramos se repiten baches profundos, calzadas deformadas y señalización deficiente, una combinación que eleva el riesgo de siniestros viales y genera demoras constantes.
Transportistas y usuarios habituales advierten que el mal estado del asfalto obliga a reducir velocidades, realizar desvíos improvisados y asumir mayores costos operativos. En muchos casos, el tránsito pesado termina deteriorando aún más los caminos alternativos que no están preparados para absorber ese caudal.
Impacto económico y costos ocultos para la Provincia
El deterioro de la infraestructura vial tiene consecuencias que van más allá de la circulación. El aumento en los costos logísticos impacta de lleno en las economías regionales y se traslada a los precios finales de los productos. A su vez, los municipios deben afrontar costos indirectos vinculados a accidentes, emergencias y mantenimiento de vías locales que funcionan como rutas de escape.
Desde sectores técnicos y sindicales vinculados a Vialidad Nacional advierten que, con los recursos actuales, resulta imposible sostener tareas básicas de conservación. La paralización de obras y la falta de un plan integral de recuperación profundizan una situación que amenaza con agravarse.
La región platense, también afectada
En el Gran La Plata y su área de influencia, el problema se vuelve tangible para miles de vecinos que utilizan rutas nacionales para trabajar, estudiar o trasladar mercadería. El reclamo por intervenciones urgentes se repite entre intendentes, cámaras empresarias y organizaciones de seguridad vial, que advierten sobre el riesgo creciente si no se actúa en el corto plazo.
Mientras no haya definiciones claras a nivel nacional, el deterioro de las rutas sigue avanzando y consolida un escenario de emergencia vial que ya condiciona la movilidad, la producción y la seguridad en buena parte de la Provincia.


