Miércoles 11 de febrero de 2026
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Allanamiento en la UP 26 de Olmos: la trama detrás de la extorsión al soldado suicidado de Olivos

La Justicia Federal ordenó un operativo en la Unidad 26 de Lisandro Olmos en el marco de la investigación por el suicidio del joven soldado de la Quinta de Olivos. Los reclusos, que operaban desde cárceles bonaerenses con celulares y aplicaciones de citas, habrían montado una red de extorsiones que terminó en tragedia

El pasado 11 de febrero, la División Homicidios de la Policía Federal desplegó un allanamiento en la Unidad 26 de Lisandro Olmos. La medida se enmarca en la causa que investiga la muerte de Rodrigo Gómez, el soldado de 21 años que se quitó la vida el 16 de diciembre en la Quinta Presidencial de Olivos. La orden judicial incluyó siete allanamientos simultáneos: además de Olmos, se intervinieron la Unidad 36 de Magdalena y viviendas en Lomas del Mirador, El Palomar y Monte Grande.

La “PyME del delito” digital

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado revelaron que la banda operaba desde cárceles bonaerenses utilizando aplicaciones de citas como herramienta de captación. Una vez establecida la comunicación, los presos manipulaban a las víctimas y las sometían a extorsiones bajo amenaza de difundir información íntima. “Un celular en una cárcel es un arma”, advirtió Arroyo Salgado al presentar los resultados de la investigación.

El vínculo con el suicidio del soldado

La investigación apunta a que al menos siete internos de Olmos y Magdalena participaron en la extorsión que sufrió Gómez en los días previos a su muerte. El joven habría sido presionado con amenazas que lo dejaron sin salida. La hipótesis de los investigadores es que la red de estafas digitales no solo buscaba dinero, sino también ejercer un control psicológico sobre las víctimas.

Un caso que expone la vulnerabilidad del sistema penitenciario

El allanamiento en Olmos no solo busca pruebas materiales de la extorsión, sino que expone un problema estructural: la circulación de celulares en las cárceles bonaerenses y su uso para delitos digitales. El caso del soldado Gómez se convierte en un símbolo de cómo la falta de control penitenciario puede derivar en tragedias que trascienden los muros de las prisiones.

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