Los alquileres en La Plata vuelven a ser noticia. Esta vez, sin embargo, el tema no es solo el valor de los contratos sino el índice que se usa para actualizarlos.
En la Ciudad se consolida un cambio de tendencia: el mercado dejó de priorizar el IPC —que mide solo la inflación— y pasó a usar el ICL, el Índice de Contratos de Locación, que combina inflación con evolución de los salarios registrados. El resultado, por ahora, es una suba algo más moderada para junio.
Para quienes tienen contratos con actualización semestral, la diferencia es concreta. Mientras por IPC el ajuste de junio llega al 18,36%, por ICL queda en 15,54%. Es decir, casi tres puntos de diferencia. En términos de pesos, eso se traduce en una brecha de entre $14.000 y $15.000 para un alquiler que arranca en $500.000: con IPC pasaría a $592.000, mientras que con ICL quedaría en $577.700.
Por qué el mercado prefiere ahora el ICL
El cambio no es casual. Hasta principios de este año, el índice más usado en La Plata era el IPC, que solo incorpora la inflación mensual del INDEC. No obstante, a partir del salto inflacionario sostenido de los últimos diez meses, el IPC comenzó a resultar demasiado caro para el mercado. En consecuencia, el ICL —que promedia inflación y salarios— se convirtió en la referencia más extendida.
Desde el Foro Profesional Inmobiliario de La Plata lo explican con claridad: «El ICL es el que más se utiliza porque actualiza a precio de mercado. El IPC lleva a los valores bastante más arriba de los precios reales». Además, desde la entidad señalan que con el ICL «no se necesita aplicar bonificaciones», porque el índice ya está ajustado a la realidad actual de la plaza.
En otras palabras, el ICL se volvió preferible porque los salarios están planchados y amortiguan la fórmula. Es decir, la «moderación» del índice no refleja una mejora para el inquilino sino, por el contrario, la evidencia de que los sueldos no acompañan la suba de precios.
La foto del mercado platense
Más allá del índice, la situación del mercado de alquileres en La Plata sigue bajo presión. Por un lado, hay más oferta que demanda, según señaló la martillera Gisela Agostinelli en diálogo con El Día. «Lo más consultado es por monoambientes y departamentos de un dormitorio», precisó. No obstante, aclaró que el esfuerzo de los inquilinos es cada vez mayor: «Los locatarios se esfuerzan un montón para poder pagar el alquiler en tiempo y forma».
Por otro lado, los datos de Inquilinos Agrupados muestran una tendencia que va en sentido contrario al discurso oficial. Desde diciembre de 2023, cuando asumió Milei, la inflación acumulada fue del 303,5%. Sin embargo, los alquileres subieron un 562% en el mismo período. Es decir, más del doble del ritmo inflacionario.
A eso se suma que la inflación interanual llega al 32,4%, mientras que los alquileres en el Gran Buenos Aires acumulan un 50,7% en doce meses. En otras regiones, el número es aún más alto: en la Patagonia, por ejemplo, la suba de contratos llegó al 87,4% interanual.
El negocio del lado del propietario
Desde la perspectiva del inversor, el escenario es diferente. Según relevamientos del mercado citados en la nota de El Día, los propietarios obtienen actualmente una rentabilidad del 7% anual en dólares, el nivel más alto de la historia. En consecuencia, la desregulación del mercado de alquileres —impulsada por el DNU 70/2023 que derogó la ley anterior— mejoró sustancialmente el rendimiento para quienes tienen propiedades en alquiler.
Así, mientras los inquilinos destinan hasta el 45% de sus ingresos a pagar el alquiler —dato que InfoPlatense relevó en meses anteriores—, los propietarios consolidan ganancias históricas. En ese contexto, el cambio de índice de IPC a ICL es, en todo caso, un alivio marginal para quienes alquilan: no resuelve el problema de fondo, pero en junio sí hace una diferencia concreta en el bolsillo.


