Buenos Aires y Washington avanzan en conversaciones para un pacto que permitiría enviar migrantes irregulares a Argentina, desde donde se gestionaría su retorno a países de origen. La revelación del New York Times genera debate sobre el alineamiento de Milei con la agenda antiinmigratoria del presidente estadounidense.
The New York Times destapó este viernes las negociaciones avanzadas entre Argentina y Estados Unidos, basadas en fuentes cercanas a las tratativas y documentos gubernamentales. El acuerdo en gestación habilitaría a Washington a deportar a ciudadanos de terceros países —como venezolanos, cubanos o haitianos— detectados en la frontera o ingresados irregularmente, evitando obstáculos diplomáticos o judiciales directos. Funcionarios argentinos buscan cerrar el pacto este mes, en un contexto de endurecimiento migratorio impulsado por Donald Trump tras su reelección.
Detalles del entendimiento propuesto
El convenio funcionaría como un «acuerdo de tercer país»: EE.UU. enviaría a los deportados a Buenos Aires, donde se coordinarían vuelos de regreso a sus naciones originarias. Se enfoca en personas detenidas poco después de cruzar la frontera, según un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense. Esto acelera expulsiones masivas planeadas por Trump, que ya suman millones de casos, y alinea con operativos similares en Panamá o Costa Rica.
Contexto argentino
El gobierno de Javier Milei, aliado de Trump, ha intensificado su retórica antiinmigratoria con expulsiones récord y controles en Buenos Aires, pese a la tradición abierta del país. El canciller Pablo Quirno se comprometió a firmar, pero hay preocupaciones por reacciones públicas y los esfuerzos locales para limitar la migración. Este paso fortalece lazos estratégicos bilaterales, en medio de la campaña de deportaciones urbanas en EE.UU. que incluye despliegues en ciudades.
Implicancias y controversias
El pacto podría tensionar la política interna argentina, donde Milei enfrenta críticas por su giro restrictivo, y cuestionamientos humanitarios por recibir migrantes no argentinos. Refleja la estrategia de Trump para disuadir cruces ilegales mediante devoluciones rápidas, sorteando trabas con países de origen. Aunque no formalizado, las charlas subrayan la sintonía Milei-Trump, con potencial impacto en la región sudamericana.


