Encapuchados irrumpieron en la sede del SEIVARA y destruyeron oficinas. Cristian Jerónimo, secretario general de la CGT, denunció un mensaje de intimidación a días de la marcha del 18 de diciembre.
En medio del clima de máxima tensión por el debate de la reforma laboral, la sede del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio (SEIVARA) fue blanco de un violento ataque en la madrugada del domingo. Según denunció su secretario general, Cristian Jerónimo, también integrante del triunvirato de conducción de la CGT, un grupo de encapuchados ingresó por la fuerza al edificio ubicado en Avenida Garay, en la Ciudad de Buenos Aires, rompió cámaras de seguridad, forzó accesos y provocó destrozos en oficinas internas.
El episodio ocurrió apenas días antes de la movilización convocada por la central obrera para el 18 de diciembre, en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. Para Jerónimo, el ataque no deja lugar a dudas: “Fue un mensaje de intimidación”.
Destrozos, violencia y un mensaje político
Los agresores ingresaron por la terraza, destruyeron puertas, paredes y documentación, y dejaron un escenario de devastación que el propio sindicato difundió en un video interno. La CGT emitió un comunicado contundente:
“Resulta ingenuo creer que este hecho responde a un simple delito policial y no a un intento de amedrentamiento hacia todo el movimiento obrero”.
La organización sindical considera que el ataque se inscribe en un contexto de creciente hostilidad hacia los gremios, justo cuando la central obrera prepara una de sus movilizaciones más importantes del año.
Reforma laboral y clima de confrontación
Jerónimo, de 41 años, es uno de los dirigentes que más se ha mostrado públicamente contra la reforma laboral. Desde el inicio del debate, advirtió que el proyecto oficial “recorta derechos históricos” y “abre la puerta a la precarización”.
El ataque a la sede del SEIVARA ocurre en un momento en que la CGT busca mostrar unidad y capacidad de movilización, y en el que el Gobierno intenta avanzar con cambios estructurales en el mercado de trabajo.
Para la dirigencia sindical, el mensaje es claro: “Quieren disciplinar al movimiento obrero”.
Investigación en curso y silencio oficial
Hasta el momento, no hay detenidos ni identificados. La Policía de la Ciudad trabaja sobre las imágenes previas al ataque, aunque los agresores destruyeron parte del sistema de cámaras internas.
Desde el Gobierno nacional no hubo declaraciones públicas sobre el hecho, lo que alimentó aún más la lectura política dentro de la CGT.
El 18 de diciembre, una fecha que se carga de tensión
La marcha convocada por la central obrera para el 18 de diciembre ya era considerada clave. Tras el ataque, se convirtió en un punto de inflexión.
Dirigentes de distintos sectores anticipan una movilización masiva y advierten que “no se dejarán amedrentar”.
El episodio, lejos de intimidar, parece haber reforzado la decisión de la CGT de confrontar la reforma laboral en la calle.


