Los reclamos se multiplican en todos los barrios periféricos de La Plata. Gonnet, Villa Castells, Los Hornos, El Rincón, Gorina. El patrón es siempre el mismo: calles de tierra sin mantenimiento, pozos que se profundizan con cada lluvia, pastizales que invaden la calzada y vecinos que pagan impuestos como si vivieran en barrios con todos los servicios. Sin embargo, no los reciben.
Un mapa del abandono que las lluvias vuelven visible
En Villa Castells, varios autos quedaron encajados en el barro esta semana en las calles 487, 488, 489, 490 y 491, entre 2 y 13. Los vecinos advierten que el estado de las arterias no solo frena la circulación cotidiana. Además, bloquea el acceso de ambulancias y servicios de emergencia. En esa misma zona, calle 4 entre 493 y 494 acumula agua y barro hasta parecer un pantano. Una vecina apuntó directamente contra el delegado municipal Atahualpa: no da respuestas.
En Los Hornos, en Barrio Nuevo, la calle 157 entre 52 y 55 está cubierta de barro con huellas profundas de vehículos. “No se puede ni salir caminando”, resumió un habitante de la zona. En tanto, en la calle 601 entre 126 y Ruta 11 conviven pozos, pastizales, zanjas tapadas y falta de iluminación. “Te cobran impuestos como barrio residencial”, denunció un frentista.
En El Rincón, en diagonal 431 al 3900, un camión recolector de residuos quedó encajado en el barro durante su recorrido. Así quedó al descubierto un problema que va más allá de los vecinos: los propios servicios municipales no pueden funcionar con normalidad en zonas que el Municipio no mantiene. En tanto, en Gorina, sobre diagonal 491 y 136, los pastizales invadieron parte de la calzada y fueron reduciendo el espacio disponible para circular.
El caso más grave tiene meses y sigue sin solución
En la zona de 78 entre 155 y 161, el registro más elocuente es anterior a las últimas lluvias. Hace algunos meses, un patrullero volcó en ese tramo por las condiciones del terreno. La imagen del móvil policial dado vuelta en el barro circuló ampliamente. De esta manera, quedó demostrado que el problema no es nuevo ni menor. Sin embargo, la calle sigue igual. “Acá pagamos todos los impuestos y nos tienen olvidados, solo para cobrar”, dijo un vecino al comunicarse con medios locales.
Lo que pasa cuando el agua no escurre
Varios de los casos denunciados tienen en común la ausencia de infraestructura hidráulica básica: sin cordón cuneta, sin zanjas limpias, sin niveles adecuados de la calzada. En consecuencia, el agua de lluvia no escurre y el suelo de tierra se convierte en barro. No es un problema climático: es un problema de inversión. Como informamos hace dos semanas, los barrios periféricos de La Plata concentran los mayores déficits de infraestructura ante el El Niño. Asimismo, como relevamos en septiembre, la obra pública nacional se derrumbó un 75%, lo que transfiere aún más presión al nivel municipal.
La pregunta que los vecinos se hacen
El contraste que emerge de estos reclamos es político. En el casco urbano, el Municipio avanza con obras de renovación de plazas, parques y fachadas. En la periferia, los vecinos esperan que alguien nivele la calle o corte el pasto que invadió la calzada. Además, pagan tasas municipales calculadas sobre la base de zonas residenciales, sin que eso se traduzca en servicios equivalentes.
Por otro lado, la acumulación de reclamos simultáneos en tantos puntos distintos del partido no puede leerse como casualidad ni como consecuencia exclusiva de las lluvias. Las lluvias son la condición que expone el problema. La causa es la falta de mantenimiento sostenido en años. Finalmente, ningún funcionario municipal salió a explicar qué plan hay para resolver el déficit estructural de calles en los barrios que quedan fuera del casco.


