La despedida del Indio Solari terminó esta madrugada. A las 4 del lunes, por decisión de la familia, cerraron las puertas del Polideportivo Municipal José María Gatica de Villa Domínico, en Avellaneda, donde desde el domingo al mediodía se había instalado el velatorio del líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Afuera, todavía quedaban personas que esperaban entrar.
El flujo fue constante desde la apertura. Aproximadamente 15.000 personas por hora pasaron ante el féretro del músico, que murió el viernes 5 de junio a los 77 años en su casa de Parque Leloir. En total, la despedida podría haber reunido cerca de un millón de seguidores. La vigilia había comenzado la noche del sábado sobre la avenida Bartolomé Mitre, con más de 1.500 efectivos policiales y postas sanitarias desplegadas en el operativo.
La familia acompañó cada momento con comunicados que describían lo que ocurría adentro. «La fila avanza. La gente llega a verlo. Aplaude, llora, le habla, le canta, le tira flores, camisetas, banderas. La despedida del Indio es una rara mezcla de desgarro y agradecimiento eterno», escribieron. Además pidieron sostener el acompañamiento «en paz, hermanados por la belleza que coló en nuestras vidas».

En paralelo, la causa judicial avanza. El fiscal Lucio Rivero ordenó estudios complementarios tras la autopsia, que determinó que Solari murió por un ACV hemorrágico mientras se encontraba en la pileta climatizada de su residencia. El informe forense descartó indicios de criminalidad o negligencia. Sin embargo, la investigación no está cerrada.
En los próximos días declararán como testigos alrededor de seis personas que estaban en la vivienda al momento del hallazgo o llegaron inmediatamente después, entre ellas la cuidadora del músico, su pareja y su hijo. Además, será citada la médica que seguía el tratamiento de Solari por la enfermedad de Parkinson, cuya identidad permanece bajo reserva. Los investigadores decidieron esperar unos días antes de convocarlos, para permitir que los familiares atraviesen la primera etapa del duelo.

El Indio había revelado públicamente su Parkinson en 2016, durante un recital en Tandil. En aquella ocasión dijo: «Mr. Parkinson me anda pisando los talones, pero no me voy abajo tan fácil del escenario». No se fue fácil. Se fue diez años después, ante una Argentina que salió a la calle a despedirlo con la misma intensidad con la que lo siguió toda la vida.


