Martes 13 de enero de 2026
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Cierre de empresas en la Provincia: alertan que ya bajan la persiana 232 pymes por mes desde la llegada de Milei

El arranque de 2026 no trajo alivio para la industria bonaerense. Lejos de una recuperación sostenida, los últimos datos oficiales exponen un deterioro persistente del entramado productivo en la provincia de Buenos Aires, con impacto directo en el empleo y en la actividad económica regional, incluida la capital bonaerense y su cordón productivo.

Según cifras difundidas por el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 dejaron de operar 5.335 empresas en territorio provincial. El promedio es contundente: 232 cierres por mes, o lo que es lo mismo, unas ocho firmas que no logran sostenerse cada día desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El dato se completa con otro indicador preocupante: ya se acumulan siete meses consecutivos con saldo negativo en la cantidad de empresas activas.

La provincia de Buenos Aires concentra el mayor impacto por una razón estructural. Aporta cerca del 49% del valor industrial del país, muy por encima de la Ciudad de Buenos Aires (12%), Santa Fe (10,3%) y Córdoba (7,7%). En ese contexto, tres de cada diez empresas que cerraron en la Argentina estaban radicadas en suelo bonaerense. Para López, el fenómeno no es casual: “La apertura indiscriminada y la falta de políticas de cuidado de la actividad real golpean de lleno a la industria y al comercio, y terminan desarmando el entramado productivo”.

Despidos, cierres y señales de alarma en el Conurbano

El mapa de cierres y despidos se amplía semana tras semana. En Pilar, la agroindustrial GEPSA anunció el cierre de su planta dedicada a la producción de alimento balanceado, dejando a 80 trabajadores en estado de alerta. En el mismo distrito, la firma de porcelanatos ILVA bajó la persiana a fines de 2025 y despidió a unos 300 operarios, que durante días mantuvieron protestas en la puerta de la fábrica.

También se sumaron recortes en empresas de mayor escala. La petroquímica Sealed Air confirmó 65 despidos, tras haber evaluado inicialmente un ajuste mayor. En tanto, Lustramax, dedicada a la fabricación y distribución de artículos descartables, cesanteó a 29 trabajadores en su planta del Parque Industrial de Tortuguitas.

Lamb Weston: una multinacional que concentra producción y deja 100 despidos

La crisis no se limita a las pymes. La multinacional Lamb Weston, una de las principales productoras mundiales de papas fritas congeladas, decidió cerrar su planta de Munro, en el partido de Vicente López, y concentrar toda su producción en Mar del Plata. La medida dejó sin trabajo a unos 100 operarios.

La empresa había desembarcado en Argentina en 2019 mediante un joint venture con Sociedad Comercial del Plata, con una planta en Munro capaz de procesar unas 70.000 toneladas anuales. En 2022 anunció una inversión de 240 millones de dólares para construir una nueva planta en Mar del Plata, inaugurada el año pasado con la presencia del propio presidente Milei, aunque el proyecto había sido diseñado durante la gestión anterior.

Tres meses después de aquella inauguración, la compañía definió que una sola planta resulta suficiente para su estrategia regional. Desde la casa matriz explicaron que el cierre responde a un plan global de “optimización de rentabilidad y eficiencia operativa”, y aseguraron que se abonarán las indemnizaciones conforme a la legislación local.

Desde la política provincial, las críticas no tardaron en llegar. La diputada bonaerense Sofía Vannelli cuestionó la falta de compromiso social de las multinacionales que se retiran: “Las ganancias se privatizan, pero los costos sociales los pagan las familias argentinas. Sin políticas activas que defiendan la producción y el empleo, estas situaciones se van a repetir”.

Capacidad instalada en mínimos y riesgo de más cierres

El contexto industrial se agrava con otro dato clave: la utilización de la capacidad instalada cayó al 61%, un nivel incluso inferior al registrado durante el año de la pandemia. En 2019 ese indicador era del 62,8%, bajó al 61,8% en 2020, repuntó levemente al 66% en 2022 y volvió a retroceder en los últimos meses.

La lectura es conocida en el mundo productivo: cuando las plantas producen menos, las máquinas se detienen, pero los costos fijos siguen corriendo. Con márgenes cada vez más ajustados, la inversión se posterga y el cierre aparece como una amenaza concreta. Para distritos industriales como La Plata y el Gran La Plata, donde conviven pymes, parques industriales y empleo calificado, el escenario enciende luces amarillas.

Mientras tanto, los números siguen acumulándose y la pregunta de fondo persiste: cuánto más puede resistir el tejido productivo bonaerense sin un cambio de rumbo que priorice la producción y el empleo.

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