Empresas advierten que no pueden sostener el servicio por el aumento del gasoil y la caída de pasajeros. El Municipio rechaza la medida y el lunes podría arrancar con demoras y esperas más largas.
El transporte público en La Plata entra en una nueva zona de conflicto. A partir del lunes, tras el fin de semana largo, las empresas de colectivos reducirán las frecuencias en distintas líneas, en medio de una ecuación que no cierra: suba de costos, caída de usuarios y tarifas que no alcanzan.
La decisión impacta de lleno en la rutina diaria de miles de platenses que dependen del colectivo para trabajar o estudiar. Y llega justo en un momento sensible: la vuelta a la actividad tras el feriado XXL.
Qué líneas estarán afectadas
En una primera etapa, el recorte alcanza a líneas clave como la 7, la 275 (Fuerte Barragán) y la 506. Sin embargo, fuentes del sector confirmaron que la medida podría extenderse a todo el sistema local, incluyendo empresas como 9 de Julio y Unión Platense.
En la práctica, eso significa menos unidades en la calle y mayores tiempos de espera, sobre todo en horarios pico.
Un ajuste “puerta adentro” del sistema
El esquema no será uniforme. Cada empresa aplicará su propio recorte según su situación financiera.
Daniel de Ingenis, presidente de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), lo resumió sin rodeos: habrá reducciones que van desde el 10% hasta casos donde se podría recortar la mitad del servicio.
La lógica es simple, pero preocupante: ajustar la oferta para sobrevivir. “Cada operador verá cómo llega a fin de mes”, explican desde el sector.
La Plata, en el centro de la crisis
Dentro de la Provincia, la situación local aparece como la más delicada. Según los empresarios, la cantidad de pasajeros cayó cerca de un 20% en el último tiempo, lo que profundiza el desbalance económico.
El problema es estructural: menos usuarios implican menos ingresos, en un contexto donde el combustible —principal costo operativo— sigue en alza y sin compensaciones claras.
Choque con el Municipio
La decisión empresarial ya generó ruido político. Desde la Comuna salieron a marcar límites: aseguran que no van a permitir reducciones unilaterales y sostienen que cualquier baja en el servicio solo se justifica por el esquema especial de feriados.
Detrás del cruce aparece una discusión más profunda: quién absorbe el costo del sistema. Empresas, usuarios o Estado.
Un lunes con incertidumbre
Aunque las empresas mantienen abierta la puerta a una negociación de último momento con Provincia y Nación, hoy el escenario más probable es un inicio de semana con menos colectivos circulando.
Para los usuarios, el resultado es previsible: viajes más largos, unidades más cargadas y mayor desgaste en un sistema que ya venía al límite.
Lo que viene
Si no hay una recomposición de ingresos —ya sea vía subsidios o tarifas— el recorte podría dejar de ser una medida coyuntural y transformarse en una nueva normalidad.
En ese escenario, La Plata enfrenta un riesgo concreto: un transporte público más caro, menos eficiente y cada vez más alejado de la demanda real de la ciudad.


