Axel Kicillof reunió a más de 60 intendentes bonaerenses en La Plata para denunciar el recorte de fondos nacionales por parte de Javier Milei. El gobernador habló de una “catástrofe financiera” y anunció nuevas demandas ante la Corte Suprema, aunque la ausencia de referentes clave de La Cámpora y del PRO marcó la jornada.
El gobernador bonaerense convocó a más de sesenta jefes comunales en La Plata para advertir sobre el impacto del recorte de fondos nacionales. Habló de una “catástrofe financiera”, anunció nuevas demandas ante la Corte Suprema y prometió coparticipar lo que se recupere. Sin embargo, la ausencia de referentes clave de La Cámpora y del PRO dejó expuesta la falta de unidad.
La foto política en La Plata
En el Salón Dorado de la Gobernación, Axel Kicillof buscó mostrar músculo político frente al ajuste de Javier Milei. La reunión, que pretendía ser una imagen de consenso territorial, reunió a intendentes del PJ y de la UCR, pero no logró sumar a los del PRO ni a figuras centrales de La Cámpora. Esa ausencia marcó el tono de un encuentro que, aunque numeroso, no alcanzó la contundencia esperada.
La denuncia del gobernador
Kicillof advirtió que la provincia enfrenta una quita de 22 billones de pesos en transferencias nacionales. “Estamos ante una verdadera catástrofe”, lanzó, y acusó al gobierno de Milei de tener “en la mira” a Buenos Aires. Como respuesta, anunció la presentación de una octava demanda ante la Corte Suprema y prometió coparticipar el 16% de los fondos que se logren recuperar.
El respaldo institucional
La vicegobernadora Verónica Magario y ministros como Carlos Bianco y Pablo López acompañaron el acto, reforzando el respaldo del gabinete provincial. El mensaje fue claro: la gestión bonaerense busca instalarse como el principal polo opositor frente al ajuste nacional.
Las ausencias que pesan
Aunque la convocatoria fue amplia, la política mostró sus fisuras. La falta de intendentes del PRO y de referentes de La Cámpora debilitó la foto de unidad que Kicillof pretendía mostrar. La tensión interna dentro del peronismo y la distancia con la oposición marcan las dificultades para construir un frente sólido contra la Casa Rosada.
La batalla por los recursos se trasladará ahora al terreno judicial, mientras los municipios esperan certezas sobre su financiamiento. Kicillof apuesta a que la Corte Suprema se convierta en árbitro de un conflicto que, más allá de los números, expone la fragilidad de la oposición frente al ajuste nacional.


