La tensión por el servicio de recolección de residuos en La Plata suma presión política y sindical, con impacto directo en la gestión local y señales de posible escalada en toda la provincia de Buenos Aires. El dirigente de Camioneros, Pablo Moyano, advirtió que podría convocar a un paro provincial con movilización a la Gobernación si avanzan despidos en el sector.
Posibles despidos en Esur y alerta sindical
El foco del conflicto está puesto en la empresa Esur, encargada del servicio en la capital bonaerense. Según denunció Moyano durante su visita a la ciudad, desde la gestión del intendente Julio Alak se habrían planteado recortes por razones económicas que pondrían en riesgo cerca de 150 puestos de trabajo.
La advertencia del sindicalista fue directa: si se concretan cesantías, el gremio responderá con medidas de fuerza. En ese esquema, anticipó un plan de acción escalonado que comenzaría con protestas frente a la Municipalidad y podría derivar en un paro general en toda la provincia.
Presión sobre Kicillof en medio de la interna peronista
El conflicto también escala en el plano político. Moyano le reclamó al gobernador Axel Kicillof una intervención para frenar los ajustes en el sector. El pedido no es casual: la disputa se da en un contexto de creciente tensión entre sectores del peronismo bonaerense, donde intendentes y sindicatos empiezan a chocar por la administración de recursos.
La recolección de residuos es uno de los servicios más costosos para los municipios y, en un escenario de caída de ingresos por coparticipación y tasas locales, varios distritos comenzaron a revisar contratos y gastos.
Efecto contagio en municipios bonaerenses
El temor dentro del sindicato es que los cambios en La Plata marquen un precedente. Desde el entorno de Moyano sostienen que, si un municipio logra avanzar con recortes o modificaciones en las condiciones laborales, otros podrían seguir el mismo camino.
Esa preocupación ya tuvo un antecedente reciente en Villa Gesell, donde el gremio llevó adelante protestas contra la gestión local. Allí, la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense permitió frenar el conflicto de manera temporal, aunque sin resolver el problema de fondo.
Un conflicto abierto con impacto en servicios clave
Por ahora, la situación en La Plata sigue sin resolución y con negociaciones en marcha. La combinación de ajuste fiscal, presión sindical y tensiones políticas configura un escenario inestable que podría afectar un servicio esencial para los vecinos.
Si no hay acuerdo en el corto plazo, el conflicto por la recolección de residuos podría escalar más allá de la ciudad y convertirse en un frente crítico para la gestión provincial.


