En un contexto de ajuste fiscal profundo y caída del consumo, un nuevo estudio nacional vuelve a poner números al clima social que atraviesa la gestión de Javier Milei. El relevamiento de la consultora Proyección, realizado entre el 1 y el 7 de febrero sobre 1.464 casos (margen de error 2,5% y 95% de confianza), expone una tensión que ya se percibe en la calle: respaldo electoral al oficialismo, pero creciente malestar por el impacto del plan económico en la vida cotidiana.
El bolsillo, en rojo
El dato más sensible es el deterioro de la economía familiar. El 70,7% de los consultados afirmó que su situación “empeoró” o “se mantiene igual de mal” en los últimos meses. En detalle, el 44,8% sostuvo que sigue “igual de mal” y el 26% que directamente empeoró. Solo el 10,1% dijo haber mejorado.

La cifra implica un salto respecto de diciembre, cuando ese indicador era del 63,7%, y confirma que el ajuste se siente con fuerza en los hogares. En ciudades como La Plata, donde el empleo público y el comercio tienen peso específico, la pérdida de poder adquisitivo repercute de manera directa en el consumo barrial y en la actividad de pymes.
Las principales preocupaciones también dan cuenta de esa sensibilidad social: la inseguridad lidera con el 46,5%, seguida por los bajos ingresos (43,9%) y la inflación o los precios (34,8%). Es un combo que combina factores estructurales con el impacto inmediato del programa económico.
Endeudarse para llegar a fin de mes
El estudio agrega otro dato que enciende alertas: una porción relevante de los encuestados admitió haber recurrido a endeudamiento para cubrir gastos del hogar.

El 16,1% pidió dinero a familiares o amigos; el 12,8% utilizó la tarjeta de crédito pagando el mínimo o en cuotas; el 10,4% recurrió a préstamos vía billeteras virtuales; el 10,2% tomó créditos bancarios y el 7,6% acudió a otras entidades financieras. La radiografía muestra una economía doméstica que se sostiene cada vez más con financiamiento.
Expectativas contenidas y evaluación de la gestión
A seis meses vista, el 59,7% cree que su situación estará igual de mal o peor, mientras que el 40,3% mantiene expectativas de mejora. No hay clima de euforia: predomina la cautela.
En cuanto al rumbo general del país, el 48,8% considera que es equivocado frente a un 41,9% que lo evalúa como correcto. Además, el 55,6% afirma que las políticas oficiales tuvieron un impacto “algo negativo” o “muy negativo” en su vida personal o familiar.

La aprobación de la gestión refleja polarización: 47,6% la desaprueba y 44,9% la califica como buena o muy buena. El Índice de Confianza Pública se ubicó en 2,08 (confianza moderada) y el Índice de Perspectiva Económica mostró una leve mejora respecto del mes anterior, aunque todavía en zona de estabilidad.
Un oficialismo competitivo en las urnas
Pese al malestar económico, el escenario electoral sigue mostrando competitividad para el oficialismo. Si hoy hubiera elecciones nacionales, La Libertad Avanza obtendría el 43,6% de los votos, mientras que el peronismo/kirchnerismo alcanzaría el 35,9%, en línea con su desempeño de 2023.
Muy por detrás aparecen el Propuesta Republicana (3,8%) y el frente Provincias Unidas (3%).
Un dato clave para entender el momento político: el 42,7% de los consultados dijo no sentirse representado por ninguna corriente ideológica. Solo el 27,5% se identifica con la derecha, el 17,5% con la izquierda y el 12,3% con el centro. Es un electorado más volátil que estructural, donde la falta de alternativas claras también juega.
Reformas en debate
Sobre el paquete de reformas —laborales, tributarias, penales y ambientales— el 45,4% manifestó estar en desacuerdo o muy en desacuerdo, frente a un 33% que expresó apoyo. Un 21,6% reconoció no tener información suficiente.

El cuadro que surge es complejo: un Gobierno que conserva intención de voto significativa, pero con un costo social visible. En distritos como La Plata y el Gran La Plata, donde el empleo formal e informal conviven con una fuerte dependencia del consumo interno, la evolución de estos indicadores será determinante de cara a los próximos meses.
El desafío político no pasa solo por estabilizar variables macroeconómicas, sino por lograr que esa estabilidad se traduzca en mejora concreta en los hogares. Hoy, según la encuesta, esa percepción todavía no llegó.


