Domingo 12 de abril de 2026
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Crédito en pausa: sube la mora, los bancos endurecen condiciones y el financiamiento pierde fuerza

Los préstamos en pesos ya no le ganan a la inflación, la mora crece y el acceso al crédito se vuelve más restrictivo. El impacto empieza a sentirse en el consumo y la actividad.

El crédito en pesos al sector privado arrancó 2026 con señales claras de agotamiento: dejó de crecer en términos reales, la mora viene en alza y los bancos endurecen las condiciones. El resultado es un sistema más selectivo, con menos financiamiento y un efecto directo sobre el consumo y la actividad económica.

Según datos del Banco Central, el stock de préstamos apenas creció 1,2% en marzo, por debajo de una inflación cercana al 3%. En términos reales, eso implica una caída que ya suma tres meses consecutivos.

Un crédito que ya no empuja

El freno es transversal. Los préstamos comerciales retrocedieron 0,9%, los personales 0,4% y los prendarios 2,9%. Las tarjetas de crédito, que suelen ser el termómetro del consumo, apenas subieron 0,2%, un dato insuficiente para revertir la tendencia.

El diagnóstico es claro: el crédito dejó de ser motor. Desde mediados de 2025, los aumentos nominales no logran compensar la inflación y el crecimiento real es nulo o directamente negativo.

Detrás de este cambio hay un factor clave: el propio sistema financiero empezó a pisar el freno tras una expansión fuerte previa. Entre 2024 y 2025, los préstamos personales y el financiamiento con tarjeta habían crecido más de 130% en términos reales. Ese impulso ahora se corrige.

Más mora, más filtro

En paralelo, la mora viene en aumento desde hace meses. El deterioro en la capacidad de pago encendió alertas y llevó a los bancos a endurecer sus criterios.

El ajuste no es menor: suba del scoring, mayores requisitos y menor flexibilidad para refinanciar deudas. En un contexto de ruido político y calendario electoral en marcha, las entidades tienden a cubrirse.

Ese endurecimiento impacta sobre todo en sectores con ingresos inestables, que hoy encuentran más trabas para acceder al crédito o sostener el que ya tienen.

Menos demanda, menos consumo

El freno no es solo del lado de la oferta. También cae la demanda.

El aumento de tarifas, transporte y servicios básicos, sumado a la incertidumbre sobre los ingresos, reduce la predisposición a endeudarse. Muchas familias optan por recortar consumo antes que sumar cuotas.

En ciudades como La Plata, donde el gasto en servicios y transporte viene presionando fuerte, el impacto se vuelve más visible: menos uso de tarjeta, menos compras financiadas y menor circulación de dinero en comercios.

La excepción hipotecaria y el giro al dólar

En este escenario, solo un segmento se mantiene en terreno positivo: los créditos hipotecarios. En marzo crecieron 3,6% en términos reales y sostienen una tendencia alcista desde hace más de un año.

Sin embargo, no están exentos de riesgo. Las líneas ajustadas por inflación (UVA) vuelven a generar dudas por la evolución de las cuotas en un contexto todavía inestable.

Por otro lado, las empresas empiezan a mirar nuevamente al financiamiento en dólares. Con tasas más bajas y sin expectativas inmediatas de devaluación, el crédito en moneda extranjera creció fuerte en marzo, con un aumento de más de US$1200 millones.

El dato no es menor: marca un cambio en la estrategia financiera del sector productivo, que busca alternativas frente al encarecimiento del crédito en pesos.

Un sistema más chico y selectivo

El escenario que se consolida es el de un mercado financiero más chico, más cauteloso y con menor capacidad de impulsar la economía.

El crédito, que había funcionado como sostén del consumo en meses anteriores, empieza a perder ese rol. Y cuando eso ocurre, el impacto se traslada rápido: menos ventas, menos inversión y menor dinamismo económico.

Qué puede pasar en los próximos meses

Si la inflación no cede y la incertidumbre política se mantiene, es probable que el crédito siga bajo presión. Con bancos más conservadores y clientes más cautos, el financiamiento difícilmente recupere protagonismo en el corto plazo.

En ese contexto, el desafío será evitar que el freno del crédito termine profundizando la desaceleración económica.

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