El deterioro del poder adquisitivo en Argentina sigue profundizándose y ya impacta de lleno en el consumo cotidiano, el ahorro y la posibilidad de viajar. Una encuesta nacional muestra que crecen las dificultades económicas, aumenta el endeudamiento para gastos básicos y el descanso de verano se vuelve un lujo.
El salario pierde contra los precios
Llegar a fin de mes se convirtió en un desafío para la mayoría de los hogares. Un relevamiento nacional de la consultora Pulso, realizado entre el 6 y el 12 de enero de 2026 sobre 2.600 casos en todo el país, revela que casi dos de cada tres personas aseguran que el sueldo no les alcanza.
En detalle, el 39,4% señala que tiene dificultades para cubrir sus gastos mensuales, mientras que otro 25,5% atraviesa grandes problemas económicos. En contraste, apenas el 10,6% afirma que sus ingresos le alcanzan sin mayores complicaciones. El dato confirma la fuerte presión que siguen sufriendo los salarios frente a la inflación y los costos fijos del hogar.

Recortes en comida, salidas y hasta en salud
La pérdida de poder adquisitivo se traduce en decisiones concretas. El 63,3% de los encuestados reconoció haber resignado consumos durante el último mes. Los primeros ajustes aparecen en alimentos y bebidas, especialmente en la compra de carne, un indicador sensible del bolsillo argentino.
Pero el recorte no termina ahí: también se reducen salidas recreativas, compra de ropa y gastos en servicios como telefonía, internet y plataformas digitales. Incluso comienzan a postergarse gastos vinculados a la salud y medicamentos, un dato que enciende alertas sobre el impacto social del ajuste.
En ciudades como La Plata, donde el comercio de cercanía y los servicios dependen del movimiento diario del consumo, este freno se traduce en ventas más medidas y menor circulación de dinero en la economía local.
Cambio de hábitos: promociones, segundas marcas y menos cantidad
El ajuste ya forma parte de la rutina. El 87,5% de las personas afirmó que hoy cuida más sus gastos que hace un año. Buscar promociones y descuentos, elegir marcas más económicas y comprar menores cantidades, incluso en productos de consumo diario, se volvió habitual.
Un 34,9% aseguró que aplica todas estas estrategias al mismo tiempo, lo que muestra un cambio profundo en la forma de consumir. La planificación reemplaza a la compra impulsiva y cada gasto se evalúa con mayor cuidado.

Ahorro en retirada y más deuda para gastos básicos
El margen para guardar dinero también se redujo al mínimo. Dos de cada tres hogares no logran ahorrar. Dentro de ese grupo, un 39,4% ya estaba en esa situación hace seis meses y no consiguió revertirla, mientras que un 27% dejó de ahorrar en el último tiempo.
Entre quienes todavía pueden separar algo de dinero, la mayoría no supera el 10% de sus ingresos mensuales. En paralelo, crece el recurso al crédito. El 57,1% reconoció haber incrementado “mucho” o “bastante” su nivel de deuda para afrontar gastos cotidianos, una tendencia que se viene profundizando desde 2024 y que golpea con más fuerza a los sectores medios y bajos.
Vacaciones 2026: viajar, un lujo para pocos
El ajuste también se reflejó en el verano. Solo el 11,5% de los encuestados viajó o tiene previsto viajar durante la temporada, mientras que más del 83% directamente no se tomó vacaciones.
Entre quienes sí pudieron hacerlo, predominan los destinos dentro del país, que concentraron el 74% de los viajes. La Costa Atlántica volvió a liderar las preferencias, seguida por Córdoba y distintos puntos de la Patagonia y el NOA.
En el plano internacional, Brasil se mantuvo como el destino más elegido, muy por encima de Europa, Estados Unidos o el Caribe, opciones cada vez más lejanas para el bolsillo promedio.
El panorama que deja la encuesta es contundente: salarios que no acompañan el ritmo de los precios, consumo en retroceso, endeudamiento en alza y vacaciones cada vez más restringidas. Una dinámica que no solo impacta en la vida cotidiana de las familias, sino también en la actividad económica de ciudades como La Plata, donde el pulso comercial está atado al humor —y a la capacidad— del bolsillo local.


