El gobierno de Javier Milei atraviesa uno de los momentos más complejos desde su llegada a la Casa Rosada. La combinación entre deterioro económico, polémicas políticas y tensiones con distintos sectores del poder comenzó a reflejarse en las encuestas, donde la imagen presidencial muestra una caída sostenida y el malestar social aparece cada vez más visible.
Distintos relevamientos realizados en las últimas semanas coinciden en un diagnóstico: el respaldo al oficialismo se debilitó en el inicio de 2026. El fenómeno se explica por una mezcla de factores que incluyen la persistencia de la inflación, el retroceso del consumo, el aumento de la preocupación por el empleo y una serie de escándalos políticos que impactaron directamente en el discurso anticasta que llevó al libertario al poder.
Encuestas: la imagen de Milei cae por debajo de los 40 puntos
Uno de los estudios más recientes, elaborado por Pulso Research entre el 3 y el 9 de marzo sobre 1.800 casos en todo el país, muestra un escenario desafiante para el oficialismo.
Según ese relevamiento:
- 54,8% evalúa negativamente la gestión de Milei
- 37,2% la califica de forma positiva
- 8% no tiene una posición definida
El informe también revela un dato político significativo: por primera vez desde el inicio del gobierno libertario, quienes responsabilizan al actual gobierno por la situación económica superan a quienes culpan a la gestión anterior.
Responsabilidad sobre la crisis económica:
- Gobierno actual: 46,9%
- Gobierno anterior: 41,6%
- No sabe / No contesta: 11,5%
En el ranking de imagen de dirigentes nacionales, Milei también aparece con números más ajustados que los que mostraba en el primer año de gestión.
Imagen positiva / negativa:
- Cristina Kirchner: 42,9% positiva – 53,2% negativa
- Axel Kicillof: 41,3% positiva – 46,5% negativa
- Javier Milei: 41,2% positiva – 55,6% negativa
- Patricia Bullrich: 39,4% positiva – 53,2% negativa
- Mauricio Macri: 31,3% positiva – 64% negativa
El dato que más inquieta en la Casa Rosada es la tendencia: varias consultoras registran que la imagen presidencial cayó cerca de 10 puntos desde comienzos de año.
El caso Adorni y la crisis del discurso anticasta
Uno de los episodios que más ruido político generó en las últimas semanas fue el escándalo que involucró al jefe de Gabinete Manuel Adorni durante la gira presidencial en Estados Unidos.
La polémica estalló cuando se conoció que la esposa del funcionario formó parte de la delegación oficial que viajó a Nueva York para participar del evento Argentina Week, pese a no ser funcionaria pública.
El hecho provocó cuestionamientos políticos y pedidos de informes en el Congreso, ya que el propio gobierno había impulsado normas que restringían el uso de aviones oficiales para fines personales.

La situación generó un fuerte contraste con el discurso libertario contra los privilegios del poder político. En las redes sociales, el episodio tuvo un impacto significativo: consultoras que monitorean la conversación digital detectaron un aumento abrupto de menciones críticas hacia el funcionario y el Gobierno.
Lejos de retroceder, Adorni defendió su actuación y acusó a la oposición y a algunos medios de intentar “empañar” el evento económico organizado en Nueva York.
Tensiones con empresarios y críticas en Argentina Week
La gira presidencial en Estados Unidos tampoco estuvo exenta de polémicas por el tono de los discursos oficiales.
Durante la apertura de la Argentina Week en Nueva York, Milei lanzó duras críticas contra empresarios industriales argentinos a los que calificó de “prebendarios”, señalando especialmente a los dueños de Techint y Fate.
El presidente defendió su programa económico y aseguró que su gobierno busca “terminar con la Argentina corrupta”, al tiempo que insistió en que el país debe avanzar hacia un modelo de mayor apertura económica y competencia.
El discurso generó incomodidad en parte del empresariado local, que ya venía manifestando preocupación por el impacto de la apertura de importaciones y la caída del consumo interno.
Inflación persistente y deterioro del poder adquisitivo
Más allá de las disputas políticas, el factor central que explica el desgaste del gobierno sigue siendo la situación económica.
Aunque el Ejecutivo sostiene que el programa de ajuste fiscal permitió ordenar las cuentas públicas, los indicadores sociales muestran un escenario complicado:
- La inflación lleva nueve meses consecutivos sin mostrar una baja sostenida.
- Una mayoría de los argentinos cree que los precios seguirán subiendo en el corto plazo.
- Más de la mitad de los hogares reconoce dificultades para llegar a fin de mes.
El retroceso del consumo aparece como uno de los datos más preocupantes. Según distintos relevamientos privados, dos de cada tres familias redujeron la compra de alimentos en lo que va del año, mientras sectores como la gastronomía, el comercio y los servicios registran caídas marcadas en la actividad.

La crisis también impacta en el empleo. Informes oficiales muestran que cerca de 300.000 puestos de trabajo formales se perdieron entre fines de 2023 y 2025, con fuerte impacto en el sector privado.
A la par, el cierre de empresas se volvió un fenómeno cada vez más visible: alrededor de 22.000 firmas dejaron de operar durante los primeros años de la gestión libertaria.
Gobernadores y provincias empiezan a sentir el ajuste
La tensión económica también se trasladó a la relación con los gobernadores.
La caída de la recaudación nacional y la reducción de transferencias a las provincias empezó a generar preocupación en distintos distritos. Algunos mandatarios provinciales advierten que el ajuste fiscal está impactando directamente en las finanzas locales.

En ese contexto, el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, uno de los dirigentes más cercanos al oficialismo, advirtió que “la economía y el humor social van a crujir este año”, reflejando el clima de incertidumbre que atraviesa la política argentina.
Los conflictos salariales en varias provincias —con protestas de docentes, estatales y fuerzas de seguridad— muestran que el malestar económico también empieza a traducirse en tensión social.
Un gobierno que entra en una etapa de mayor desgaste
El escenario que enfrenta el oficialismo marca un cambio respecto del clima político que acompañó el primer año de gestión libertaria.
La promesa de bajar la inflación y terminar con los privilegios de la política fue el eje central del discurso de Milei durante la campaña. Sin embargo, los escándalos recientes y las dificultades económicas comenzaron a erosionar ese relato.
Las elecciones legislativas todavía están lejos, pero el humor social ya empieza a reflejarse en los sondeos. Y en la política argentina, las encuestas suelen funcionar como el primer indicador de un proceso más amplio.
Por ahora, el panorama muestra un gobierno que sigue defendiendo su programa económico, pero que enfrenta un desgaste creciente en la opinión pública, con una sociedad cada vez más preocupada por la inflación, el empleo y la caída del poder adquisitivo.


