La situación interna del Gobierno nacional atraviesa un momento de alta tensión. En la Casa Rosada ya circulan versiones cada vez menos discretas sobre una posible salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete, en medio de una seguidilla de cuestionamientos que impactan no solo en su figura sino también en la imagen del presidente Javier Milei.
Aunque públicamente el oficialismo intenta bajar el tono, en los despachos cercanos a Karina Milei dan por descontado que el ciclo del funcionario está en su etapa final. El desgaste no es solo político: también es personal. Quienes frecuentan el entorno libertario describen a un Adorni golpeado, sin respaldo interno y con una exposición que dejó de ser funcional al Gobierno.
El costo político del escándalo
Las críticas hacia el jefe de Gabinete se intensificaron tras la difusión de datos sobre su evolución patrimonial y presuntos vínculos comerciales con el Estado a través de la consultora de su esposa, Betina Angeletti. A eso se sumaron cuestionamientos por su estilo de vida, con menciones a viajes en aviones privados y la compra de propiedades que no terminan de cerrar en relación con sus ingresos declarados.
Pero el punto de inflexión no parece estar en las denuncias en sí, sino en el efecto que generan. En el oficialismo reconocen que el caso empezó a erosionar la imagen presidencial. Distintas encuestas recientes ubican la valoración positiva de Milei en una franja que oscila entre el 33% y el 37%, mientras que la negativa se acerca al 60%.
Ese dato encendió alarmas. “Está afectando directamente al Presidente”, admiten por lo bajo en el armado libertario, donde la prioridad pasó a ser contener el daño político.
El protocolo libertario en acción
Puertas adentro del Gobierno describen una lógica de manejo de crisis que ya se volvió recurrente. Primero, la desmentida. Luego, la denuncia de operaciones. Más tarde, el respaldo cerrado. En el caso de Adorni, esas etapas ya quedaron atrás.
La actual es la del silencio: ningún funcionario sale a defenderlo públicamente y, en privado, las críticas son cada vez más abiertas. El paso siguiente, según ese esquema, suele ser el desplazamiento.
Los nombres en danza
Mientras crecen las dudas sobre la continuidad de Adorni, en la residencia de Olivos ya se analizan posibles reemplazos. Entre las alternativas aparecen perfiles con distintas lecturas políticas:
- Martín Menem: su eventual llegada implicaría un reordenamiento interno, con impacto directo en el Congreso y en la estructura libertaria.
- Diego Santilli: con buen vínculo con Karina Milei, su nombre genera resistencias dentro del núcleo duro libertario, pero suma volumen político.
- Sandra Pettovello: cuenta con la confianza del Presidente, aunque su estilo de gestión despierta reparos incluso dentro del oficialismo.
- Pilar Ramírez: de perfil bajo y cercana a Karina Milei, aparece como una opción de control político más directo.
Cada alternativa abre escenarios distintos, tanto en la dinámica interna del Gabinete como en la estrategia electoral hacia adelante.
Milei resiste y busca retomar la agenda
A contramano de los rumores, Milei decidió sostener a su jefe de Gabinete, al menos por ahora. Tras regresar de su gira internacional, mantuvo una reunión con Adorni y ratificó su continuidad. La lectura oficial es que ceder en este punto implicaría convalidar la agenda de la oposición.
En paralelo, el Gobierno intenta recuperar iniciativa política. El foco está puesto en reactivar la agenda parlamentaria, avanzar con el envío de pliegos judiciales y disputar el sentido del debate público en torno a los 50 años del último golpe militar, un terreno donde el oficialismo busca dar pelea cultural.
Un marzo cargado de presión política
El contexto no ayuda. Marzo suele ser un mes complejo para los gobiernos argentinos y la gestión de Milei no es la excepción. A las tensiones internas se suman factores externos, como la volatilidad internacional y el impacto en los precios energéticos, además de señales económicas mixtas.
Si bien el Ejecutivo destaca datos de crecimiento y recuperación en algunos sectores, en la vida cotidiana persiste una percepción más adversa. Los ingresos siguen corriendo detrás de la inflación y el consumo muestra signos de debilidad, un combo que también se refleja en el humor social.
Internas, filtraciones y desconfianza
La crisis expuso además un clima interno atravesado por sospechas cruzadas. Filtraciones de información sensible, disputas entre funcionarios y tensiones con sectores del poder económico configuran un escenario inestable.
En ese marco, reapareció en escena Mauricio Macri, quien busca reposicionar al PRO como alternativa hacia 2027, mientras desde sectores empresarios crecen las críticas al rumbo económico y político del Gobierno.
Un equilibrio frágil
Con la oposición preparando una fuerte movilización por el aniversario del golpe de Estado y el oficialismo decidido a confrontar en todos los frentes, el Gobierno enfrenta un delicado equilibrio.
La decisión de sostener a Adorni es, en este contexto, una apuesta política de alto riesgo. Si logra contener el impacto, Milei podría recuperar la iniciativa. Si no, el costo puede profundizar la erosión de su capital político en un momento clave de la gestión.


