Viernes 9 de enero de 2026
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Cristina Kirchner pierde control en el Senado: el Presupuesto 2026 marcó el quiebre del peronismo

La aprobación del Presupuesto 2026 con votos de senadores peronistas abrió una grieta inédita en la bancada que responde a Cristina Kirchner. Gobernadores y legisladores se rebelan contra la conducción de Mayans, Sagasti y Di Tullio, mientras en X se multiplican las críticas y se habla de “balcanización” del PJ.

El Senado aprobó el Presupuesto 2026 con 46 votos a favor y 25 en contra, pero lo que realmente sacudió la política fue el apoyo de tres senadores peronistas que rompieron la disciplina partidaria. Guillermo Andrada, Carolina Moisés y Sandra Mendoza decidieron acompañar al oficialismo, marcando la primera vez desde la llegada de Javier Milei al poder que el bloque peronista no actuó en unidad. La decisión estuvo directamente vinculada a negociaciones con gobernadores que buscan garantizar recursos en medio de la crisis económica, y dejó expuesta la fragilidad de la estrategia de confrontación que hasta ahora había sostenido la conducción kirchnerista.

La rebelión contra la troika

La troika integrada por José Mayans, Anabel Fernández Sagasti y Juliana Di Tullio, que hasta ahora había logrado mantener cohesionada la bancada, quedó debilitada. Los gobernadores y senadores comenzaron a cuestionar la línea dura de rechazo sistemático al oficialismo y reclaman mayor autonomía para defender intereses provinciales.

En los pasillos del Congreso se habla de una “balcanización” del PJ, un proceso de fragmentación que amenaza con desdibujar la identidad del bloque y que refleja el desgaste de una conducción vertical que ya no logra contener las tensiones internas.

Cristina Kirchner, cada vez más aislada

La expresidenta conserva influencia sobre un núcleo duro de quince senadores, pero perdió capacidad de ordenar al conjunto del interbloque. La crisis se profundizó tras la derrota electoral de octubre y el enfrentamiento con Axel Kicillof por el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses.

Analistas políticos señalan que el peronismo atraviesa su nivel más bajo de representación en el Senado desde 1983, con apenas 28 bancas, lo que convierte a la Cámara alta en el escenario más visible de la pérdida de poder de Cristina Kirchner.

Reacciones en X

La senadora Carolina Moisés defendió su voto en la red social X y apuntó directamente contra Cristina Kirchner: “Debería haberse sentado con los gobernadores”, escribió, acusándola de aislarse y de tratar a los propios como traidores. La etiqueta #PeronismoEnCrisis se convirtió rápidamente en tendencia, con usuarios que remarcaron que “Cristina ya no manda en el Senado” y que “los gobernadores se cansaron de obedecer a la troika”.

Otros celebraron la ruptura como el inicio de un peronismo más federal y menos subordinado al kirchnerismo, mostrando que la discusión excede los muros del Congreso y se instala en la conversación pública digital.

Un futuro incierto

El oficialismo de Milei capitalizó la fractura para consolidar su primera “ley de leyes” en dos años de gestión, mientras el PJ enfrenta el dilema de recomponer la unidad o aceptar la fragmentación. Algunos sectores ya proyectan liderazgos alternativos y buscan instalar un discurso de renovación que supere la dependencia del kirchnerismo. La crisis del Senado aparece así como el síntoma más visible del fin del ciclo de conducción vertical de Cristina Kirchner y abre un escenario político donde la disputa por el poder dentro del peronismo será tan intensa como la que se libra contra el oficialismo.

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