La expresidenta atraviesa una nueva etapa comunicacional marcada por mensajes espaciados y ausencia de confrontación directa con Milei. Desde San José 1111 concentra sus energías en mejorar su situación judicial, mientras organismos de derechos humanos cuestionan las condiciones de su detención.
Cristina Kirchner dejó atrás los audios y cartas que marcaron su estilo combativo en los primeros meses de la administración libertaria. Hoy, la consigna que circula en su entorno es clara: “No vamos a entrar en provocaciones. Lo hace para que reaccionemos”. El silencio desconcierta a propios y ajenos, pero responde a una estrategia que busca evitar choques directos con el Presidente.
Internación y prisión domiciliaria: un punto de inflexión
Su internación a fines de 2025 habría sido el detonante de este cambio. Desde entonces, la expresidenta concentra sus esfuerzos en la batalla judicial y en sobrellevar las condiciones de su prisión domiciliaria en el barrio de Constitución. El Tribunal Oral Federal N°2 dispuso restricciones más severas que las aplicadas a otros detenidos, lo que generó reclamos por trato desigual.
Reclamos de organismos de derechos humanos
En marzo de 2026, referentes de organismos de derechos humanos, junto a figuras como Adolfo Pérez Esquivel y Teresa Parodi, denunciaron públicamente que las condiciones de detención de Cristina Kirchner “violan el principio de igualdad ante la ley”. Exigen flexibilizar las restricciones y garantizar el respeto a sus derechos políticos.
Un silencio que incomoda
La estrategia de silencio le permitió incluso soportar frases de Milei como la profecía de que estará “presa el resto de su vida”. La decisión de no responder orgánicamente marca un cambio de etapa: menos confrontación pública y más foco en la defensa judicial.


