Rectores, docentes y estudiantes desbordaron las calles en todo el paĂs y elevaron el conflicto a otro nivel: ya no solo reclaman presupuesto, sino que denuncian una ruptura del Estado de derecho. Kicillof estuvo en primera fila.
La cuarta Marcha Federal Universitaria fue multitudinaria y dejó un mensaje que va mucho más allá del presupuesto. Los rectores, docentes y estudiantes que colmaron las calles este martes no solo reclamaron financiamiento: le pidieron directamente a la Corte Suprema de Justicia que intervenga y frene lo que calificaron como un incumplimiento sistemático de la ley por parte del Gobierno nacional.
El escenario polĂtico se corriĂł un escalĂłn. Ya no es solo una disputa sindical o educativa: es una denuncia sobre la divisiĂłn de poderes.
El documento que sacudiĂł la jornada
Fue la FederaciĂłn Universitaria Argentina (FUA) la encargada de leer el documento central de la marcha. El texto no dejĂł margen para interpretaciones: el poder adquisitivo de las partidas correspondientes a los gastos de funcionamiento de las universidades «no ha superado, en ninguno de los meses de la gestiĂłn del presidente Javier Milei, el 64% del que tenĂa en enero de 2023».
El nĂşmero es brutal. Significa que las universidades nacionales operan hoy con apenas dos tercios de los recursos reales que tenĂan hace tres años.
Se rompe el contrato social»
El tono del documento fue duro y deliberado. Los organizadores señalaron que el Ejecutivo nacional «en un acto de desprecio institucional» ha decidido alzarse «contra los otros dos poderes de la RepĂşblica»: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada por amplias mayorĂas en el Congreso, y desoye los fallos judiciales que ordenan su cumplimiento inmediato.
La conclusiĂłn fue polĂtica y sin eufemismos: «Cuando el Gobierno decide quĂ© leyes cumple y quĂ© sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario, es el contrato social que nos mantiene libres y en un estado de derecho.»
Nueve meses de transferencias perdidas
Desde diciembre de 2023, el sistema universitario acumulĂł una pĂ©rdida equivalente a casi nueve meses de transferencias. Un agujero que no se tapa con anuncios ni con mesas de diálogo, y que se siente en cada facultad del paĂs.
En La Plata, con la UNLP como una de las universidades más grandes del paĂs, ese dĂ©ficit tiene nombre y apellido: laboratorios sin insumos, comedores desbordados, salarios que no alcanzan y edificios con mantenimiento postergado desde hace años.
Kicillof, al pie del escenario
El gobernador Axel Kicillof estuvo presente debajo del escenario, junto a senadores, diputados y legisladores porteños del peronismo y la izquierda, incluyendo representantes del FIT y el Nuevo MAS.
La imagen tiene peso polĂtico propio: el jefe del distrito más grande del paĂs, parado junto a rectores y estudiantes, escuchando un documento que acusa al Ejecutivo nacional de violar la ley. En año electoral, esa foto habla sola.
CGT, CTA y ciencia, todos juntos
La movilizaciĂłn contĂł con el apoyo de la CGT y las dos CTA, que participaron con sus columnas para exigir recomposiciĂłn salarial para docentes y no docentes, y la aplicaciĂłn del presupuesto para el funcionamiento de las universidades y los hospitales universitarios.
TambiĂ©n estuvieron representantes de la Comunidad CientĂfica Argentina, principalmente de sectores vinculados a la investigaciĂłn, que atraviesan «una situaciĂłn lĂmite» marcada por el desfinanciamiento y la caĂda salarial.
Tras la marcha, el Gobierno anunciĂł que convocará a las universidades para dialogar sobre los fondos. Pero la experiencia de los Ăşltimos dos años indica que esas mesas suelen terminar sin resoluciĂłn de fondo. Si la Corte Suprema decide avanzar ante el reclamo explĂcito de los rectores, el conflicto puede escalar a un terreno judicial que el Ejecutivo preferirĂa evitar, sobre todo con las elecciones legislativas en el horizonte.







