El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires transita días decisivos en la antesala del calendario electoral interno, con definiciones que marcarán el rumbo del peronismo bonaerense en un escenario atravesado por tensiones políticas y falta de consensos. La reunión de la Junta Electoral partidaria, prevista inicialmente para este martes, fue reprogramada a último momento y finalmente se realizará mañana a las 17 horas, en medio de un clima cargado de expectativa y desconfianza interna.
El encuentro será clave para ordenar los próximos pasos formales del proceso interno, que ya tiene fechas confirmadas y plazos que corren sin pausa. Según el cronograma vigente, el jueves se publicarán los padrones, el 3 de febrero vence el plazo para la presentación de avales y el 8 de febrero cerrarán las listas. Un calendario ajustado que deja poco margen para negociaciones políticas de fondo.
Sin acuerdo y con padrones bajo la lupa
Pese a las versiones que circularon en los últimos días, no hubo avances concretos hacia una lista de unidad. Las distintas tribus del PJ bonaerense mantienen diferencias abiertas, tanto en el plano político como en el armado territorial, y la posibilidad de un acuerdo amplio aparece cada vez más lejana a medida que se acercan las fechas clave.
En este contexto, la exhibición de los padrones se convierte en un punto sensible. No solo por su impacto técnico en el proceso electoral interno, sino también porque funciona como termómetro del poder real de cada sector dentro del partido. La revisión de afiliados habilitados y la validación de los registros serán determinantes para medir fuerzas, especialmente en distritos estratégicos como La Plata, donde el peronismo busca reordenarse tras meses de internas silenciosas.
Un PJ tensionado y sin síntesis política
La postergación de la reunión de la Junta Electoral no es un dato menor: refleja las dificultades para cerrar acuerdos mínimos y ordenar una interna que, por ahora, avanza más por calendario que por consenso. Mientras tanto, los sectores enfrentados siguen moviendo fichas de cara al cierre de listas, con negociaciones cruzadas que no logran consolidar una conducción común.
Para el peronismo bonaerense, el desafío no es solo administrativo. La interna se da en un contexto político complejo, con un escenario nacional adverso y la necesidad de reconstruir una narrativa competitiva de cara a los próximos desafíos electorales. En ciudades como La Plata, donde el PJ necesita recuperar volumen político y electoral, el desenlace de este proceso interno será clave para definir liderazgos y estrategias.
Por ahora, el reloj corre, los plazos se acortan y la unidad sigue siendo más un deseo que una realidad concreta dentro del PJ bonaerense.


