Miércoles 13 de mayo de 2026
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De Abasto a Olmos: denuncian un mismo esquema de La Cámpora para avanzar sobre clubes barriales

Reempadronamientos masivos, afiliaciones bajo sospecha y disputas por el control interno: el conflicto en Peñarol de Olmos reactivó las comparaciones con el caso Abastense y volvió a poner la lupa sobre el desembarco de estructuras políticas en instituciones deportivas de la región.

La crisis que atraviesa la Asociación Peñarol Infantil de Lisandro Olmos ya dejó de ser un problema interno de un club de barrio. Las denuncias de padres, socios y exdirigentes contra sectores vinculados a La Cámpora reabrieron una discusión que en La Plata viene creciendo hace tiempo: el uso de clubes barriales como plataformas de construcción territorial y política.

El caso explotó en las últimas semanas, cuando referentes históricos de Peñarol denunciaron un supuesto ingreso masivo de nuevos socios y un proceso de normalización que, aseguran, estaría direccionado para modificar el equilibrio interno del club antes de futuras elecciones.

Detrás de la denuncia aparece un patrón que en varios clubes platenses ya describen casi con resignación: reapertura de padrones, afiliaciones aceleradas y aparición de personas sin vínculo previo con la institución para participar de votaciones internas.

El antecedente que todos miran: Club Abastense

La comparación inmediata surgió con el Club Abastense Argentino, donde durante 2024 y 2025 se desarrolló una pelea casi idéntica.

En ese caso, socios históricos denunciaron que sectores ligados a La Cámpora impulsaron un operativo de afiliación masiva para quedarse con la conducción del club. Incluso afirmaron que aparecieron nuevos socios provenientes de otras localidades como Berisso y Brandsen, algo que generó un fuerte rechazo entre vecinos de Abasto.

La discusión terminó judicializada y escaló hasta la Dirección Provincial de Personas Jurídicas, organismo clave para validar padrones y elecciones de asociaciones civiles.

En aquella disputa quedaron mencionados dirigentes camporistas de peso en la región, entre ellos el diputado provincial Ariel Archanco. Con el correr de los meses, el conflicto dejó de verse como una simple interna deportiva y pasó a leerse como parte de la pelea por el control territorial del peronismo platense.

Ahora, en Olmos, muchos dirigentes aseguran estar viendo “la misma película”.

Qué denuncian en Peñarol de Olmos

La situación en Peñarol tiene un componente sensible porque se trata de una institución con fuerte inserción social en el oeste platense. El club reúne a cientos de chicos y familias de Olmos y barrios cercanos, participa en la Liga Amateur Platense y cumple un rol central en una zona donde muchas veces el club funciona como espacio de contención social además de deportivo.

Pablo Santillán, expresidente de la institución, fue uno de los dirigentes que salió públicamente a cuestionar el proceso actual. Según denunció, se estaría llevando adelante una maniobra para “copar” la comisión directiva mediante nuevos asociados que no forman parte de la vida cotidiana del club.

En paralelo, distintos sectores internos empezaron a advertir que detrás de la disputa deportiva existiría una estrategia política más amplia vinculada a la construcción territorial en barrios periféricos de La Plata.

La preocupación no es menor. En los clubes barriales circula cada vez con más fuerza la idea de que las instituciones deportivas se transformaron en espacios codiciados por agrupaciones políticas debido a su capacidad de movilización social, presencia territorial y llegada directa a cientos de familias.

Clubes debilitados y política en avance

El contexto económico también ayuda a explicar el fenómeno.

Muchos clubes de barrio atraviesan situaciones críticas: aumentos de tarifas, caída de subsidios, problemas administrativos y enormes dificultades para sostener infraestructura y actividades deportivas.

Ese debilitamiento institucional abre la puerta a estructuras políticas con capacidad de financiamiento, organización y armado territorial.

En privado, varios dirigentes de clubes de La Plata reconocen algo incómodo: hoy sostener una institución sin apoyo externo es cada vez más difícil. Y ahí es donde la política empieza a ganar terreno.

La pelea que viene

El conflicto en Peñarol todavía está abierto y podría escalar administrativamente o incluso judicializarse si avanzan las impugnaciones sobre el padrón y el proceso interno.

Mientras tanto, el caso ya genera repercusiones en otros clubes de la región que observan con preocupación cómo las disputas partidarias empiezan a meterse de lleno en instituciones históricamente vinculadas al deporte social y barrial.

En febrero de 2026, el Club Abastense finalmente logró realizar elecciones y la lista opositora “Pasión Abastense” terminó imponiéndose sobre el sector ligado a La Cámpora. Pero lejos de cerrar la discusión, ese antecedente dejó instalado un temor que ahora vuelve a aparecer en Olmos: que los clubes barriales se conviertan en otra pieza de la pelea política platense.

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