Con el inicio del ciclo lectivo en la provincia de Buenos Aires, las autoridades preparan un amplio operativo de prevención para acompañar los festejos del denominado Último Primer Día (UPD), la celebración que protagonizan los estudiantes que comienzan su último año de secundaria.
El dispositivo incluirá mayor presencia policial en la vía pública, controles de tránsito y patrullajes durante la madrugada, principalmente en plazas, parques y zonas donde suelen concentrarse los jóvenes antes de ingresar a los colegios. El objetivo es evitar incidentes, desmanes y situaciones de riesgo vinculadas al consumo de alcohol o el uso de pirotecnia.
Controles durante toda la madrugada
El operativo forma parte de una estrategia preventiva dispuesta por el Ministerio de Seguridad bonaerense que se replicará en distintos puntos de la provincia. La orden de servicio establece la afectación de personal policial en todas las jurisdicciones, con controles activos entre la medianoche y las primeras horas de la mañana.
En la capital bonaerense, los patrullajes se concentrarán especialmente en los espacios públicos donde tradicionalmente se reúnen los estudiantes para iniciar los festejos y en los alrededores de los establecimientos educativos donde luego ingresan para comenzar las clases.
También se realizarán controles vehiculares y de alcoholemia, además de recorridas preventivas para evitar cortes de calle, disturbios o actos de vandalismo que en algunos casos se registraron en años anteriores.

Fiestas privadas y reuniones masivas, bajo la lupa
Otro de los focos del operativo estará puesto en las reuniones privadas y fiestas organizadas para celebrar el UPD. Las autoridades buscan evitar eventos masivos sin habilitación o condiciones de seguridad, una situación que se repite en distintos puntos del país durante esta fecha.
La experiencia reciente muestra que este tipo de encuentros puede derivar en intervenciones policiales o clausuras cuando no cuentan con autorización o medidas de seguridad adecuadas.
Por eso, además de los controles en la vía pública, el monitoreo también se orientará a detectar fiestas clandestinas y a prevenir el consumo excesivo de alcohol entre adolescentes.
Un ritual estudiantil cada vez más masivo
El Último Primer Día se consolidó en la última década como una tradición entre estudiantes que comienzan su último año de secundaria. La celebración suele comenzar la noche previa al inicio de clases, con reuniones, música, disfraces, bombos y banderas.
Luego, ya de madrugada, los grupos se trasladan hacia sus colegios para ingresar juntos al establecimiento educativo y dar inicio al último año del secundario, muchas veces sin haber dormido.
En ciudades con fuerte presencia estudiantil como La Plata, el fenómeno se replica cada año con mayor convocatoria, lo que obliga a reforzar los operativos de prevención para evitar que los festejos se transformen en situaciones de riesgo.
El desafío: celebrar sin generar conflictos
El crecimiento del UPD también abrió un debate entre autoridades educativas, familias y organismos de seguridad sobre cómo acompañar estos festejos sin que se generen problemas en el espacio público.
Desde los organismos de seguridad remarcan que el objetivo del operativo no es impedir la celebración, sino reducir riesgos y garantizar que el inicio del ciclo lectivo transcurra con normalidad tanto para los estudiantes como para el resto de la comunidad.
En una ciudad universitaria y con miles de estudiantes secundarios como La Plata, el desafío se repite cada año: equilibrar una tradición juvenil cada vez más instalada con el cuidado del espacio público y la seguridad de los propios adolescentes.


