La ausencia de la bandera argentina en los principales espacios institucionales del país durante más de diez días volvió a poner el foco en las prioridades de gestión del gobierno nacional y de la Ciudad de Buenos Aires. El episodio contrastó de manera directa con lo ocurrido en La Plata, donde tras una tormenta el emblema patrio fue repuesto en menos de 24 horas.
Plaza de Mayo y Casa Rosada: una demora sin explicaciones
Desde el 2 de enero, los mástiles ubicados en el acceso a la Casa Rosada y en Plaza de Mayo permanecieron sin la bandera argentina. Se trata de dos puntos centrales del poder político: el primero bajo la órbita del gobierno nacional que encabeza Javier Milei y el segundo dependiente de la administración porteña de Jorge Macri.
La situación fue expuesta públicamente por el periodista Fabián Waldman, quien denunció la falta de respuestas oficiales y la ausencia de información sobre los plazos de reposición. Durante esos días no hubo comunicados ni acciones visibles para normalizar la situación, pese al valor simbólico del emblema nacional.
Críticas políticas y una reposición fallida
Waldman también señaló que, de haberse tratado de una gestión peronista, la falta de la bandera durante casi dos semanas habría generado un mayor costo político y mediático. Según relató, recién después de casi quince días un funcionario tomó nota del problema.
Cuando finalmente se concretó la reposición, el resultado volvió a generar cuestionamientos: una de las banderas colocadas presentaba roturas en el lienzo, lo que desató críticas y chicanas en redes sociales sobre el cuidado de los símbolos patrios y el accionar de los responsables.
En ese contexto, el periodista sumó otro reclamo sensible: la falta de información sobre la bandera izada por Dardo Cabo durante la expedición Cóndor a Malvinas, retirada hace casi un año y cuyo paradero aún no fue esclarecido, según denunció.
La Plata: respuesta rápida tras la tormenta
El contraste quedó en evidencia pocos días después. Una fuerte tormenta afectó a la ciudad de La Plata y provocó que la bandera argentina ubicada en Plaza Moreno se desprendiera de su mástil, en la esquina de 14 y 53, quedando enganchada en un árbol.

La intervención municipal fue inmediata. Personal de la Patrulla Municipal aseguró el lugar y, durante la jornada siguiente, agentes comunales instalaron una nueva bandera en el mástil original mediante el uso de maquinaria especializada.

Gestión municipal y contraste con Nación y Ciudad
En menos de 24 horas, el símbolo patrio volvió a flamear en uno de los espacios más representativos de la capital bonaerense. La rápida respuesta del Municipio, bajo la gestión del intendente Julio Alak, marcó una diferencia clara frente a la demora registrada en Plaza de Mayo y Casa Rosada.
Más allá de las lecturas políticas, el episodio dejó expuesto un contraste difícil de disimular: mientras en el centro del poder nacional primaron la indefinición y las soluciones tardías o defectuosas, en La Plata la reposición se resolvió con celeridad y sin mayores dilaciones.


