Hernán Doval, titular de la FESIMUBO, salió a cruzar a los jefes comunales del PJ por los sueldos municipales que no alcanzan la línea de pobreza. La denuncia expone una grieta incómoda dentro del propio peronismo bonaerense.
Hay una interna que el peronismo bonaerense preferiría no airear: sus propios intendentes están pagando salarios que no cubren la canasta básica. Quien lo dice no es la oposición, sino Hernán Doval, secretario general de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FESIMUBO), el gremio que representa a los trabajadores de los municipios de toda la provincia.
Los números que nadie quiere ver
Doval fue tajante: «Hay distritos donde el sueldo roza lo miserable. Estamos hablando de 200 o 300 mil pesos de básico». Para dimensionar el dato, una persona adulta sola necesitó alrededor de $440.226 mensuales para no caer bajo la línea de pobreza, mientras que un hogar de cuatro personas requirió aproximadamente $1.360.299 mensuales. La brecha entre ambas cifras es tan grande que vuelve imposible cualquier argumento que intente justificar la situación.
En el Conurbano y el Gran La Plata el impacto es directo: los municipios del cordón bonaerense concentran miles de empleados que cobran esos básicos deprimidos, y cuya capacidad de consumo arrastra al comercio local.
La grieta dentro del peronismo
Lo que hace especialmente significativa la denuncia de Doval es que viene de adentro. Los gremios municipales —históricamente alineados con el peronismo— ahora cuestionan a intendentes de su propio espacio por trasladar el ajuste nacional a las paritarias locales.
Santiago Vera, secretario general de los Municipales de Luján, lo dijo sin rodeos: «Le pedimos aumento salarial al partido peronista, no al partido de Milei. No nos pueden venir a remarcar el 1% del gobierno nacional».
La acusación es grave: los intendentes del PJ estarían usando el ajuste del gobierno nacional como excusa para no actualizar los salarios en sus propios municipios.
Precarización y desfinanciamiento del IOMA
Doval no se quedó solo en las cifras salariales. También apuntó contra el empleo precarizado: «Hay bonificaciones que no hacen aportes y que están desfinanciando tanto nuestra caja jubilatoria del IPS como el IOMA. Y además tenemos personal con monotributistas que deberían pasar a planta permanente”.
El dato tiene consecuencias directas en La Plata: el IOMA, con sede en la capital bonaerense, es la obra social de referencia de los empleados públicos provinciales y municipales. Cada contratación precaria en los municipios reduce los fondos que sostienen las prestaciones del sistema.
Doval lo planteó en términos políticos concretos: «Las contrataciones bajo la modalidad de monotributo en las municipalidades de la Provincia de Buenos Aires aportan a la Caja Nacional y desfinancian nuestro IPS y nuestro IOMA. Le aportan a Milei y desfinancian a Kicillof”.
El Consejo del Empleo Municipal, la deuda pendiente
Doval viene reclamando la convocatoria urgente al Consejo del Empleo Municipal, un organismo previsto en la Ley 14.656 que lleva más de una década paralizado. Ese espacio permitiría sentar en una misma mesa a gremios, municipios y provincia para discutir pisos salariales y condiciones laborales.
La posición del gremialista es clara: «El Consejo no debe ser un instrumento para el mangazo liso y llano de las municipalidades a la Provincia, sino un ámbito que dignifique la vida de las trabajadoras y los trabajadores municipales».
El Consejo del Empleo municipal
Si el Consejo del Empleo Municipal no se convoca en los próximos meses, la presión gremial tiene todos los ingredientes para escalar. En algunos distritos ya se habla abiertamente de plan de lucha si las negociaciones no avanzan. Para el peronismo bonaerense, que enfrenta un 2027 electoral complicado, una confrontación abierta con sus propios sindicatos municipales sería un costo político difícil de absorber. La pelota está en el campo de los intendentes.


