Mientras exhibe números que cualquier compañía tecnológica de la región envidiaría, Mercado Libre atraviesa semanas de turbulencia. En lo que va del mes, su acción acumula una caída cercana al 18%, en un contexto donde confluyen dos factores: la mirada exigente de Wall Street sobre sus márgenes y el impacto local de la recategorización del monotributo que ya empieza a sentirse en los comercios argentinos.
La empresa cerró el cuarto trimestre de 2025 con ingresos por USD 8.760 millones, un crecimiento interanual cercano al 45%. El volumen bruto de ventas alcanzó los USD 19.900 millones y Mercado Pago procesó USD 83.700 millones en transacciones. Son cifras que consolidan su liderazgo regional y muestran un negocio en expansión sostenida.
Sin embargo, el mercado no miró solo el crecimiento. Tras la presentación del balance, la acción retrocedió entre 8% y 10% en pocas ruedas. El motivo: un margen operativo levemente por debajo de lo esperado y una ganancia por acción que no cumplió con las proyecciones más optimistas. En la lógica bursátil, cuando una compañía invierte fuerte para consolidar su dominio, los inversores suelen castigar la rentabilidad inmediata.
Invertir hoy para dominar mañana
Analistas financieros coinciden en que el mercado penalizó a la empresa aun cuando los ingresos superaron estimaciones. Mercado Libre viene profundizando una estrategia agresiva: redujo el umbral de envíos gratis en Brasil para estimular el consumo, expandió el crédito —aunque eso presione los márgenes— y fortaleció su red logística propia, que ya entrega la mayoría de los paquetes sin intermediarios.
El especialista Javier Timerman sintetizó el dilema: la compañía es hoy más grande y rentable que hace algunos años, pero todavía no es valorada como una “blue chip” tradicional. En mercados más estables, empresas consolidadas no suelen sufrir estas oscilaciones sin un shock externo claro.
Hay un dato que grafica la tensión: la firma crece a tasas del 40% al 50% anual desde hace cinco años, mientras su valuación bursátil se mantiene prácticamente en niveles similares a los de períodos anteriores. El negocio avanza más rápido que la acción.
El factor argentino: monotributo y billeteras bajo la lupa
En paralelo al debate financiero, en Argentina se abrió otro frente. La agencia recaudadora ARCA comenzó a cruzar datos de billeteras virtuales para detectar ingresos no declarados y recategorizar automáticamente a contribuyentes del monotributo. El punto crítico es que los fondos depositados en billeteras como Mercado Pago pasan a considerarse ingresos computables.
El efecto fue inmediato. En distintos puntos del país —y también en La Plata— comenzaron a aparecer carteles en comercios que anuncian que ya no aceptan pagos con QR. La explicación es directa: “si cobro por billetera me recategorizan”.
Para muchos pequeños negocios, el sistema que facilitó la bancarización y simplificó cobros ahora se percibe como un riesgo fiscal. No se trata de un rechazo a la plataforma en sí, sino a la posibilidad de quedar expuestos a un salto de categoría impositivo en un contexto de consumo todavía frágil.
En la capital bonaerense, donde miles de emprendedores y monotributistas dependen del comercio minorista y los servicios, el tema no es menor. La digitalización de pagos había sido una de las herramientas más difundidas desde la pandemia. Si parte de ese circuito vuelve al efectivo por temor a controles fiscales, el retroceso impacta en transparencia, trazabilidad y financiamiento.
Más que una historia bursátil
Lo que empezó como una discusión sobre márgenes y expectativas en Wall Street terminó abriendo un debate más amplio. Por un lado, el mercado castiga el costo de crecer. Por otro, la regulación doméstica condiciona el uso de la principal billetera digital del país.
El caso expone una tensión de fondo: la economía digital avanza con lógica regional y escala global, pero opera dentro de marcos regulatorios nacionales que pueden alterar incentivos en cuestión de semanas. Para una empresa que funciona como termómetro del capitalismo tecnológico latinoamericano, cada decisión de política fiscal en Argentina tiene un impacto que trasciende lo local.
En ese cruce entre expansión digital y presión tributaria se juega algo más que la cotización de una acción. También se define qué modelo de formalización y bancarización se consolida en ciudades como La Plata, donde el comercio de cercanía sigue siendo una pieza central de la economía cotidiana.


