Sábado 28 de febrero de 2026
Sábado 28 de febrero de 2026

El Gobierno eleva la alerta de seguridad tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y profundiza su alineamiento internacional

El Gobierno nacional dispuso elevar a “alto” el nivel de seguridad en todo el territorio argentino luego de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, con epicentro en Teherán. La decisión fue comunicada por la Casa Rosada en medio de una escalada que mantiene en vilo a Medio Oriente y que ya impacta en la agenda diplomática y de seguridad local.

Según el comunicado oficial, la medida alcanza a “todos los objetivos sensibles del país”, incluyendo infraestructura crítica, representaciones diplomáticas extranjeras y la comunidad judía. Además, se reforzará la custodia en embajadas y sedes diplomáticas, mientras que el Sistema de Inteligencia Nacional realizará un monitoreo permanente de la evolución del conflicto en coordinación con agencias internacionales.

En paralelo, se activó el protocolo de alerta en fronteras: habrá mayores controles de ingreso y egreso, seguimiento de movimientos transfronterizos y revisión de alertas tempranas en zonas consideradas estratégicas. El operativo involucra a la Secretaría de Inteligencia, al Ministerio de Seguridad —a través de la Dirección Nacional de Migraciones— y a las fuerzas federales.

Una definición política con antecedentes

La reacción del Ejecutivo no se limitó al plano preventivo. Horas después del ataque, la Cancillería respaldó las acciones militares orientadas a “neutralizar la amenaza que representa el régimen iraní”, en línea con la política exterior de alineamiento con Washington y Tel Aviv que impulsa el presidente Javier Milei.

El posicionamiento oficial se inscribe en una estrategia que ya había tenido señales concretas. Un mes atrás, el Gobierno declaró organización terrorista a la Fuerza Quds, brazo externo de la Guardia Revolucionaria iraní, y a trece personas vinculadas con esa estructura. En ese comunicado se recordó que Argentina fue víctima de atentados en la década del ’90, en referencia al ataque contra la AMIA en 1994, causa en la que la Justicia local atribuye responsabilidades a altos funcionarios iraníes.

El vínculo entre Milei y el líder supremo iraní, Ali Khamenei, es inexistente. La administración libertaria optó por un alineamiento explícito con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y con el presidente estadounidense Donald Trump, quienes confirmaron la operación militar y defendieron su carácter “preventivo”.

Qué ocurre en Medio Oriente

La ofensiva, denominada por el Pentágono como “Operación Furia Épica”, apuntó contra objetivos políticos, militares y de inteligencia en territorio iraní. Desde Teherán reportaron explosiones en distintos puntos de la capital y en ciudades como Isfahán y Qom. Medios locales informaron sobre víctimas fatales, aunque los datos no pudieron ser verificados de manera independiente.

Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en la región. Se registraron ataques en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, mientras que Jordania interceptó proyectiles en su espacio aéreo. El cierre del espacio aéreo en Irán, Israel e Irak y las restricciones parciales en otros países del Golfo alteraron el tráfico internacional y encendieron alarmas en los mercados energéticos.

Analistas del sector advierten que, si la tensión no se modera, el precio del crudo Brent podría subir entre 10 y 20 dólares por barril en los próximos días. Para Argentina —con una economía aún vulnerable a los vaivenes externos y dependiente de importaciones energéticas en determinados períodos— cualquier salto en el precio internacional del petróleo puede tener impacto en inflación, costos logísticos y tarifas.

Impacto local y memoria reciente

En Buenos Aires, la decisión de reforzar la seguridad también dialoga con la historia reciente. Los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994 marcaron la agenda de seguridad y política exterior del país durante décadas. En La Plata, donde funcionan sedes diplomáticas, instituciones religiosas y edificios públicos estratégicos, las fuerzas federales y provinciales siguen de cerca el esquema de prevención dispuesto por Nación.

La Embajada argentina en Arabia Saudita recomendó a los ciudadanos extremar precauciones en Medio Oriente, mientras que el personal diplomático en Irán fue trasladado a Azerbaiyán y la representación consular se canaliza desde allí.

El Gobierno cerró su comunicado reafirmando su compromiso con “la defensa de la vida, la libertad y el orden constitucional”. Sin embargo, el trasfondo político es ineludible: la Argentina profundiza un alineamiento internacional en un contexto de alta volatilidad geopolítica, con consecuencias que pueden exceder lo estrictamente diplomático y alcanzar variables económicas sensibles para el día a día de los argentinos.

En un escenario global donde la tensión escala y las negociaciones nucleares siguen estancadas, la pregunta no es solo qué pasará en Medio Oriente, sino cuánto de esa inestabilidad terminará filtrándose en la política y la economía local.

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