El sector alineado con Cristina Kirchner presiona para definir la conducción de la Cámara alta, tras la indefinición que dejó la renovación legislativa. La vicepresidencia 1° es clave: ocupa el segundo lugar en la línea sucesoria del Ejecutivo provincial.
La interna del peronismo bonaerense volvió a tensarse esta semana. El sector referenciado en Cristina Fernández de Kirchner busca resolver cuanto antes la disputa por la vicepresidencia 1° del Senado bonaerense, un cargo central en la arquitectura institucional de la Provincia: es el segundo escalón en la línea de sucesión, detrás del gobernador y la vicegobernadora.
El kirchnerismo considera prioritario avanzar con la definición de las autoridades que quedaron vacantes tras la renovación legislativa, especialmente las cuatro vicepresidencias que no lograron acordarse en la sesión preparatoria.
Presión sobre Magario y pedido formal para sesionar
Once senadores kirchneristas enviaron una nota a la presidenta del Senado, Verónica Magario, para que convoque a una sesión el próximo martes 16 de diciembre y destrabar la elección de autoridades.
La movida busca forzar una definición política que no llegó la semana pasada, cuando la Cámara alta quedó sin acuerdo y con un vacío de conducción en puestos clave.
Un conflicto que expone la interna con Kicillof
La disputa por la vicepresidencia 1° también refleja la tensión entre el sector de Cristina Kirchner y el espacio que responde al gobernador Axel Kicillof. De acuerdo con la cobertura de La Noticia Web, el bloque peronista enfrenta diferencias internas por la representación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que cuenta con cinco o seis bancas según la posición del senador Marcelo Feliú.
Mientras el kirchnerismo duro busca consolidar su peso en la línea sucesoria, el kicillofismo intenta sostener su influencia en la Cámara alta, donde la falta de acuerdo trabó incluso la definición de las vicepresidencias restantes.
Un tablero legislativo que sigue abierto
La indefinición sobre las autoridades del Senado bonaerense mantiene en suspenso la organización interna de la Cámara y la distribución de poder dentro del peronismo.
El kirchnerismo apuesta a resolverlo la semana próxima, pero el escenario sigue abierto y las negociaciones continúan. Lo que está claro es que la vicepresidencia 1° se convirtió en un punto neurálgico de la disputa: un cargo simbólico, político y estratégico que puede reordenar —o profundizar— la interna del oficialismo provincial.


