Martes 4 de agosto de 2026
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El massismo le pone el freno en el Senado a la reelección indefinida de intendentes que impulsa Kicillof

El Frente Renovador reactivó la Comisión de Reforma Política que preside Galmarini y convocó para el 11 de agosto. El movimiento llega un día después de que el gobernador reuniera al MDF para acelerar esa misma iniciativa. Dentro de Fuerza Patria, la grieta es cada vez más visible.

El timing no es casual. Apenas un día después de que Axel Kicillof convocara a sus legisladores del MDF para acelerar la agenda parlamentaria del segundo semestre —con la reelección indefinida de intendentes entre las prioridades— el Frente Renovador activó su propio movimiento en la Legislatura bonaerense. Malena Galmarini, que preside la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral del Senado, convocó a una reunión para el próximo 11 de agosto. El objetivo declarado: debatir las reglas electorales que regirán en 2027. El mensaje político que subyace: el massismo no va a dejar que el kicillofismo avance solo sobre ese terreno.


Por qué el massismo dice que no a la reelección indefinida

El Frente Renovador tiene historia en este debate y la usa como argumento. Fue uno de los impulsores de la ley sancionada en 2016, durante la gestión de María Eugenia Vidal, que limitó las reelecciones consecutivas de intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. Ese antecedente le da al massismo un argumento de coherencia que no tiene el kirchnerismo: si se opusieron cuando la ley se discutió con Vidal, no tienen por qué ceder ahora que la impulsa Kicillof.

La posición es clara y Galmarini la sostuvo públicamente: las reglas electorales deben discutirse con anticipación, no en un año de elecciones, y cualquier cambio que revierta el límite de mandatos no contará con el acompañamiento del Frente Renovador.


La comisión como campo de disputa

La reactivación de la Comisión de Reforma Política no es solo una jugada defensiva. Al convocarla formalmente y fijar fecha, el massismo instala a Galmarini como árbitro de una discusión que el kicillofismo quería controlar. Cualquier proyecto de reforma electoral —reelecciones, PASO, plazos, desdoblamiento, nuevos instrumentos de votación— deberá pasar por esa comisión.

Es decir: el massismo no tiene los votos para bloquear por sí solo la agenda del gobernador, pero sí tiene la lapicera para ralentizarla, exponerla al debate y exigir consensos que el MDF no puede garantizar solo.


La presión de los intendentes y la falta de quórum interno

El debate tiene un tercer actor que no aparece en los comunicados pero presiona desde los municipios: los intendentes peronistas. Varios de ellos llegaron al límite de mandatos y no pueden reelegirse en 2027 si la ley vigente no cambia. Trasladaron ese planteo al gobernador en reuniones de la Liga de Intendentes y esperan una respuesta legislativa concreta.

El problema para Kicillof es que sin el massismo no hay mayoría suficiente para aprobar la reforma en el Senado. Y el massismo —que tiene sus propios intendentes con mandatos que vencer— no está dispuesto a ceder en un punto donde históricamente se jugó su identidad política.

Para La Plata, el debate importa de manera directa: la eventual posibilidad de que Alak pueda ir por un nuevo mandato municipal depende en parte de que esta reforma prospere. Y eso, por ahora, está lejos de estar resuelto.

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