En la misma semana en que el riesgo país tocó su nivel más bajo desde 2018 y S&P subió la nota soberana argentina a B-, Manuel Adorni acaparó la agenda de un modo que ningún indicador positivo pudo revertir.
Como publicamos en los últimos días, el jefe de Gabinete enfrenta una causa judicial por enriquecimiento ilícito y una sesión especial en el Congreso convocada para el 23 de junio con el objetivo de destituirlo. Mientras tanto, en Olivos se acumula un problema nuevo: Karina Milei está buscando el reemplazante, pero nadie quiere asumir el cargo.
El pendrive que explotó en las redes
La entrevista del miércoles a la noche en La Nación+, en la que Adorni atribuyó su fortuna no declarada a criptomonedas halladas en un viejo pendrive, generó una reacción digital inédita. Según un relevamiento de la consultora Ad Hoc, el jefe de Gabinete acumuló más de 319.000 menciones en la red social X en apenas 24 horas, convirtiéndose en el político más mencionado de todo el mes de marzo para esta parte. Además, fue nombrado 2,3 veces más que el propio Presidente durante esa jornada.
El registro superó el anterior pico del funcionario. Hasta ahora, su mayor exposición había sido el 12 de marzo, cuando declaró que se «deslomaba» por el país mientras viajaba con su esposa en un vuelo oficial: aquella polémica había generado cerca de 290.000 menciones. La tercera marca más alta corresponde a su informe de gestión en la Cámara de Diputados, donde aseguró tener todo en regla, con 250.000 interacciones.
El contraste resulta llamativo: las buenas nuevas económicas —inflación del 2,1% en mayo, riesgo país a 443 puntos básicos, acciones argentinas en Wall Street con subas de hasta el 15%— quedaron desplazadas de la conversación pública por una imagen viral, memes y la pregunta que nadie en el Gobierno puede responder todavía.
Lo que dicen las encuestas: ni el 20% lo cree inocente
El apoyo presidencial a Adorni no persuade a la opinión pública. Un relevamiento de Management & Fit reveló que apenas el 19,6% de los consultados cree que Milei sostiene al funcionario por estar convencido de su inocencia. La gran mayoría interpreta el respaldo en clave política: el 42,1% considera que el Presidente no pide la renuncia porque Adorni tendría información sobre presuntas irregularidades dentro del Gobierno —una lectura que se cruza con las derivaciones del caso Libra—. Otro 21,9% lo atribuye a la estrecha relación personal con los hermanos Milei. Sumados, más de seis de cada diez consultados vinculan la continuidad del jefe de Gabinete a razones estratégicas o de conveniencia, no a una defensa de su situación legal.
El dato importa porque el costo no se limita a la imagen de Adorni. Para Milei, sostener a un funcionario que seis de cada diez personas perciben como retenido por intereses políticos contamina su propio relato de austeridad moral. El estudio también detectó que el caso erosionó con mayor intensidad el apoyo de quienes votaron a Milei por rechazo a la política tradicional, el segmento más difícil de recuperar en un año electoral.
El dilema del reemplazante: todos saben pero nadie quiere
Karina Milei empezó a mover el tablero para encontrar un sucesor, pero se encontró con una resistencia inesperada. Ningún ministro quiere dejar su cartera para asumir la Jefatura de Gabinete, precisamente porque todos saben que deberán someterse a sus órdenes —y que el cargo tiene cada vez menos margen de maniobra.
Martín Menem no está dispuesto a resignar los fueros parlamentarios ni la banca que le quedan por delante. Federico Sturzenegger y Luis Caputo tampoco quieren saber nada. «Nadie le quiere sacar el tema Adorni a Milei porque tienen miedo de que les pida que asuman en su lugar», dijo a LaPoliticaOnline un funcionario libertario.
El único que muestra entusiasmo es el canciller Pablo Quirno, pero corre atrás de Sandra Pettovello, quien no quiere pegar el salto pero aparece como la candidata con más chances. Un tercer nombre que circula es el de Ignacio Devitt, actual virtual vicejefe de Gabinete, quien no tendría tanto que perder. La situación de Adorni fue graficada en el entorno del Presidente como la de alguien «que ya fue dejado por la novia meses antes del día de la ruptura, y lo único que le falta es que se lo comuniquen».
Casa Rosada confía, pero la alianza cruje
Pese al escenario adverso, el Gobierno cree que puede bloquear la remoción en el Congreso. Según publicó Letra P, la Casa Rosada maneja un plan B y confía en que la moción de censura no prosperará. El análisis oficial sostiene que el PRO no terminará de dar el paso final, ya que una ruptura total con el oficialismo tendría costos propios hacia 2027.
Sin embargo, los gestos de autonomía del macrismo se acumulan. El PRO calificó lo de Adorni de «falta grave» y le envió un mensaje directo a Milei: «Defienda el cambio y no a Adorni». La vicepresidenta Victoria Villarruel calificó de «una vergüenza» las explicaciones del jefe de Gabinete y lo presionó para que comparezca en el Senado este mes, sin esperar a julio como él había prometido. Patricia Bullrich habló de «omisión ética» y dejó la responsabilidad final en manos de la Justicia.
El analista Juan Carlos de Pablo, uno de los economistas más cercanos al círculo presidencial, empezó a ausentarse de las tradicionales veladas de ópera con las que Milei solía construir consenso intelectual. En privado, sostiene que «la genialidad del presidente resulta indistinguible de la confusión».
Las buenas noticias económicas existen y no son menores. Pero Adorni se convirtió en el único tema. Y el mejor día del riesgo país en ocho años quedó impreso, inevitablemente, con su nombre al pie.


