En la Argentina de salarios ajustados y consumo en retroceso, el discurso de “manejar tus tiempos” y “ser tu propio jefe” pierde brillo frente a los números. Una investigación académica de alcance nacional expone que el trabajo en plataformas digitales está lejos de ser sinónimo de autonomía plena: para la mayoría, es una estrategia de supervivencia.
El pluriempleo como regla, no como excepción
El estudio “Radiografía del trabajo mediado por plataformas en Argentina” relevó 1.095 casos y concluyó que el 75% de quienes trabajan a través de aplicaciones lo hace como complemento de otro empleo. Solo uno de cada cuatro depende exclusivamente de estas tareas.
El dato no es menor en un contexto donde el deterioro del poder adquisitivo empuja a buscar ingresos extra. Según el informe, la inserción en plataformas responde mayoritariamente a una necesidad material: cubrir gastos básicos ante salarios que no alcanzan. La investigación es contundente: el pluriempleo no es una elección vocacional, sino una respuesta a la pérdida de ingresos reales.
Para ciudades como La Plata, donde el empleo público y el sector servicios tienen un peso fuerte en la estructura laboral, el fenómeno no es ajeno. El reparto, el transporte de pasajeros y el trabajo freelance digital se consolidan como alternativa —o parche— frente a la inestabilidad.
Más horas, más trabajos
La jornada promedio de quienes trabajan en plataformas alcanza las 7,5 horas diarias. Sin embargo, cuando esta actividad se convierte en la principal fuente de ingresos, la carga horaria se dispara. Más de un tercio de los encuestados supera las 45 horas semanales.
Incluso en sectores asociados a la economía del conocimiento —como diseño, programación o servicios creativos en sitios como Upwork, Fiverr o Workana— un 25% de los trabajadores independientes trabaja más de 45 horas por semana, aun teniendo otro empleo estable.
La postal es clara: más trabajos para sostener el mismo nivel de vida.
¿Un sector dominado por inmigrantes?
Otro punto que el informe pone en discusión es la composición de la fuerza laboral. Contra la percepción extendida, el 80% de quienes trabajan en plataformas son argentinos.
En el segmento de transporte de pasajeros, mediante aplicaciones como Uber, Cabify y DiDi, el perfil promedio es de 36 años y un tercio de los conductores son mujeres. Además, una amplia mayoría considera clave la organización colectiva para defender derechos laborales, lo que contradice la idea de un universo atomizado sin interés sindical.
Un sector sin estadísticas oficiales
El proyecto fue financiado a fines de 2023 por la Agencia de Investigación Científica y contó con la participación de equipos de la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de Cuyo, la Universidad Nacional de San Martín, la Universidad Nacional de Rafaela, la Universidad Maimónides, el Instituto Gino Germani y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, entre otras instituciones.
El relevamiento busca cubrir un vacío: no existen estadísticas públicas sistemáticas sobre este segmento laboral, pese a su expansión sostenida.
Más allá del eslogan
El crecimiento de las plataformas digitales transformó la organización del trabajo en la última década. Sin embargo, el estudio advierte que detrás de la promesa de flexibilidad se esconde una realidad marcada por jornadas extensas, ingresos inestables y dependencia de múltiples fuentes laborales.
En un escenario económico exigente, el trabajo en aplicaciones funciona como red de contención, pero no necesariamente como vía de movilidad social. La discusión de fondo —regulación, derechos laborales y reconocimiento estadístico— sigue abierta. Y también impacta en La Plata, donde cada vez es más habitual combinar empleo formal con horas extra frente a una app.


