Martes 24 de marzo de 2026
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El peronismo bonaerense se movilizó en Plaza de Mayo a 50 años del golpe: mensajes cruzados, memoria activa y críticas al Gobierno

A medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar, el peronismo bonaerense volvió a mostrarse en la calle. Con matices internos todavía abiertos, los principales espacios coincidieron en respaldar la movilización por el Día de la Memoria, Verdad y Justicia en Plaza de Mayo, donde miles de personas reclamaron por los desaparecidos bajo una consigna que atraviesa generaciones: sin memoria no hay futuro.

La jornada dejó una foto política clara: referentes del Frente Renovador, La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro compartieron presencia territorial y discurso, en un contexto donde las tensiones internas no desaparecen pero quedan en segundo plano frente a una fecha de alto contenido simbólico.

Massa: memoria como base para el futuro

El líder del Frente Renovador, Sergio Massa, participó de la movilización y sintetizó la postura de su espacio en un mensaje que combinó pasado y proyección: “Memoria para no olvidar, democracia para construir futuro”.

Desde su entorno remarcaron que la presencia en la Plaza responde a una “responsabilidad histórica”, en línea con una estrategia que busca sostener centralidad política sin sobreactuar en medio de la reconfiguración del peronismo.

Máximo Kirchner: crítica directa a Milei y foco en la militancia

Uno de los discursos más duros llegó de Máximo Kirchner, diputado nacional nacido en La Plata y referente de La Cámpora, quien encabezó una de las columnas más numerosas de la jornada.

Kirchner apuntó directamente contra la gestión de Javier Milei al sostener que el Gobierno “apuesta a la deshumanización de las personas” y cuestionó el rumbo económico y político de la administración libertaria.

Además, advirtió sobre un retroceso en materia de derechos humanos respecto de las políticas impulsadas desde 2004 y planteó un desafío hacia adelante: reconstruir una mayoría social con protagonismo de la militancia. “Sin el pueblo empujando, no hay dirigente que pueda”, insistió.

En clave interna, también revalorizó el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, a quien definió como la figura con mayor capacidad de representación electoral, y denunció una supuesta persecución judicial vinculada al modelo económico actual.

Una lectura estructural de la crisis

El dirigente camporista fue más allá del diagnóstico coyuntural y apuntó contra sectores concentrados de poder como responsables de las dificultades económicas del país. En ese marco, convocó a ampliar la base política del peronismo y a interpelar a quienes hoy se sienten desorientados.

El tono no fue casual: en un escenario de fragmentación opositora, el kirchnerismo intenta reposicionarse como eje ordenador, con fuerte anclaje en la militancia.

Magario: memoria, economía y crítica al negacionismo

La vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario, también se sumó a los mensajes con una mirada que vinculó dictadura y modelo económico. Señaló que el golpe de 1976 no solo implicó terrorismo de Estado, sino también un intento de desmantelar el rol del Estado como garante de derechos.

En ese sentido, cuestionó lo que definió como un clima de “negacionismo” desde el Gobierno nacional y trazó un paralelismo con las políticas económicas de la dictadura.

Magario reafirmó el acompañamiento a los organismos de derechos humanos y cerró con una consigna histórica que volvió a escucharse con fuerza en la Plaza: “Por los 30.000 detenidos desaparecidos, presentes. Ahora y siempre”.

Un peronismo que busca ordenarse sin salir de la calle

La movilización dejó una señal política relevante: más allá de las diferencias internas, el peronismo bonaerense mantiene capacidad de movilización y unifica discurso en fechas clave.

Para dirigentes con base en la provincia —y especialmente en ciudades con fuerte tradición política como La Plata—, el desafío pasa por sostener esa unidad simbólica mientras se redefine el liderazgo y la estrategia frente a un escenario económico complejo y un oficialismo que tensiona el debate sobre memoria y derechos humanos.

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