El espacio federal que conduce referentes bonaerenses traza su expansión territorial post-Mundial con una lógica opuesta a la del kirchnerismo duro: sin señalamientos, tendiendo puentes incluso con quienes votan con Milei.
Mientras el kirchnerismo duro debatía en Parque Lezama sobre quién conduce el peronismo, otro sector del justicialismo movía fichas en otra dirección. El «Peronismo Debate» —el espacio referenciado en Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos, tres nombres con peso directo en la política bonaerense— anunció que después del Mundial se viene la gira por el norte del país, con la vista puesta en los gobernadores peronistas que hoy orbitan más cerca del gobierno de Javier Milei que de la conducción nacional del PJ.
La estrategia es clara y, en varios puntos, una rispidez encubierta con La Cámpora: construir sin señalar, dialogar sin juzgar, y federalizar un armado que hasta ahora tiene su centro de gravedad en el conurbano bonaerense.
El mapa de la expansión
El espacio se lanzó el 1° de mayo en Parque Norte y tuvo su segunda parada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. La próxima escala será en alguna provincia del norte —todavía sin definir— y en primavera planean bajar al sur. El objetivo declarado es cerrar el año con todas las regiones del país cubiertas.
Lo que hace particular esta gira es que no viajan a predicarle al convencido. Viajan donde los gobernadores peronistas, en cada votación en la Cámara de Diputados, terminan acompañando las iniciativas del Ejecutivo nacional. Michel y Tolosa Paz lo experimentan de primera mano: son legisladores que comparten bancada con esos mismos mandatarios provinciales y conviven con esas tensiones semana a semana.
Gestos que cuentan
Las señales de acercamiento desde el interior son concretas. Martín Llaryora envió al secretario de Integración Territorial de Córdoba, Nadie Nifury, al acto de Entre Ríos. El riojano Ricardo Quintela mandó a la vicegobernadora Teresita Madera. El catamarqueño Raúl Jalil acercó militancia. Y el salteño Gustavo Sáenz mantiene diálogo regular con referentes del espacio, en medio de su choque abierto con Máximo y Cristina Kirchner.
Ninguno de estos gobernadores tiene hoy una relación fluida con la conducción kirchnerista. Eso es, precisamente, lo que el «Peronismo Debate» convierte en oportunidad.
El punto de fricción con Máximo
La semana pasada, en el acto de Parque Lezama, Máximo Kirchner fue directo: «He escuchado hablar de equilibrio fiscal. Quiero recordarles que no hay período más grande en la historia argentina de equilibrio fiscal que los gobiernos de Néstor y Cristina». El destinatario implícito era este espacio, que defiende sostener el superávit fiscal pero con justicia social.
La respuesta del sector es de manual: «No faltamos el respeto. Podemos construir atacando o sin atacar, elegimos sin atacar». Y sobre los gobernadores que votan con Milei, Michel ya había dicho la semana pasada que hay que entenderlos, no enojarse: representan a sus provincias y ponen primero a sus vecinos.
Es una postura que en la práctica implica un distanciamiento de la lógica confrontativa que el kirchnerismo duro impone como identidad.
La conexión bonaerense
Para La Plata y la Provincia, el movimiento tiene consecuencias directas. Tolosa Paz, Michel y Olmos son actores del ecosistema político bonaerense: la primera fue candidata a gobernadora, Michel es una pieza clave en la política tributaria del kirchnerismo, y Olmos tiene trayectoria en la estructura del PJ nacional. Su apuesta federal compite, en términos de espacios y recursos políticos, con el armado de Kicillof y con el del kirchnerismo duro.
En un distrito donde el peronismo define en 2027 quién conduce la provincia más importante del país, cada movimiento cuenta.
El «Peronismo Federal” necesita demostrar en los próximos meses que puede convertir gestos de gobernadores en estructura real. Las giras son señales, pero la prueba de fuego será cuántos de esos mandatarios están dispuestos a aparecer públicamente junto a Tolosa Paz, Michel y Olmos cuando el tablero electoral del 2027 empiece a definirse. Si lo logran, tendrán un argumento que hoy no tiene ningún otro sector del PJ: representación genuina de un peronismo que gobierna en el interior.


