El jefe del bloque de diputados del PRO cuestionó la forma en que el oficialismo impulsó el proyecto que elimina las PASO. La falta de consenso previo y la oposición a esa medida central complican la viabilidad de una reforma que necesita mayoría especial para aprobarse.
La alianza entre el PRO y La Libertad Avanza volvió a crujir. Esta vez, el eje de la disputa es la reforma electoral que el gobierno de Javier Milei envió al Congreso hace apenas diez días y que ya genera rispideces incluso antes de llegar a comisión.
Cristian Ritondo, titular del bloque de diputados del PRO, fue directo: «El Gobierno ha cometido un error. En esto teníamos que tener una discusión anterior», afirmó en diálogo con Radio Rivadavia. Su crítica apunta tanto al fondo como a la forma: el partido amarillo se opone a eliminar las PASO y le reprocha al oficialismo no haber abierto el debate en instancias como el Consejo de Mayo.
«En este tipo de ley sí se necesita de un consenso previo, de trabajarlo previamente. El Gobierno no lo ha hecho», insistió Ritondo.
Una reforma que necesita votos que el oficialismo no tiene solo
El timing es incómodo para la Casa Rosada. Por tratarse de una cuestión electoral, el proyecto requiere mayoría especial: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado. Sin el PRO, los números simplemente no cierran.
El proyecto oficial elimina las PASO, quita los aportes estatales para campaña e incorpora la Ficha Limpia para impedir que personas con condena en segunda instancia sean candidatos. Pero el punto más explosivo — la eliminación de las primarias — es justamente el que más rechazo cosecha.
Jorge Macri también anticipó su rechazo a la derogación: «Es una buena manera de dirimir de cara a la sociedad. Si todos los gastos de la democracia los analizamos como un gasto puro, entonces podemos llegar a la conclusión de que ni votemos».
El peso de Buenos Aires en el tablero
La provincia de Buenos Aires aparece en el centro del debate por una razón concreta: la eliminación de las PASO dependerá de distritos que utilizan ese sistema para definir sus candidaturas locales, y Buenos Aires es uno de los siete distritos que actualmente lo hace.
Eso le da a los legisladores bonaerenses — incluidos los del bloque PRO en la Cámara — un peso específico en esta negociación. Los diputados de La Plata y el conurbano que respondan al macrismo difícilmente acompañen una reforma que sus propios referentes rechazan públicamente.
El argumento del Gobierno y sus fisuras
Desde el oficialismo, el argumento económico es el que más repiten. La Casa Rosada sostiene que «solo en 2023 las PASO le costaron a los argentinos $45.000 millones y no sirvieron para dirimir ninguna interna relevante».
Pero esa lógica no convenció a todos sus aliados. El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, hasta ahora uno de los peronistas con mejor relación con Milei, calificó la iniciativa como un «traje a medida» diseñado para favorecer a La Libertad Avanza.
El proyecto fue impulsado también por el principal asesor presidencial, Santiago Caputo, quien encomendó los detalles de la redacción a la secretaria de Planeamiento Normativo, María Ibarzábal. La mano de Caputo en el diseño no pasó desapercibida para la oposición interna.
Lo que viene
El oficialismo sabe que sin el PRO no alcanza los votos. Y el PRO sabe que tiene una carta para negociar. La pregunta es si Milei está dispuesto a ceder en el punto más simbólico de su reforma — la eliminación de las PASO — o si prefiere llegar al recinto con un proyecto que, en su estado actual, tiene chances reales de caer.
La Ficha Limpia, en cambio, genera más consenso transversal y podría terminar siendo el único punto de acuerdo concreto en una negociación que acaba de empezar.


