Viernes 5 de junio de 2026
Viernes 5 de junio de 2026
loader-image
temperature icon 14°C

El Senado le dio el visto bueno a Michelli y dejó a Milei con la lapicera en la mano

El Senado ignoró el veto de Milei y aprobó por 44 votos el pliego de la magistrada con tres décadas de carrera en el Poder Judicial platense. Ahora el Presidente debe firmar el decreto de designación o escalar el conflicto institucional.

La candidata a jueza del Tribunal Oral Federal N°3 de La Plata fue aprobada por 44 votos pese al veto de la Casa Rosada. La razón del bloqueo: es cuñada de un periodista que investigó casos de corrupción que salpican a los hermanos Milei.

El Senado de la Nación aprobó este jueves el pliego de María Verónica Michelli para integrar el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3 de La Plata, en una votación que se convirtió en un revés político directo para Javier Milei. El resultado fue contundente: 44 votos a favor, 18 en contra —todos del oficialismo— y 2 abstenciones.

El motivo del veto presidencial nunca fue técnico. El Gobierno decidió bloquear su candidatura cuando advirtió que Michelli es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, que investigó y publicó casos de corrupción ligados a la administración mileísta. El mensaje de Milei para resistir la designación no dejó margen a la interpretación: nadie tiene derechos adquiridos antes de su designación formal.

Pero el Senado no lo vio así.

Una sesión que se salió del libreto

En principio, el oficialismo había impulsado el tratamiento de 73 pliegos judiciales, sin incluir el de Michelli. Sin embargo, tras las conversaciones entre los bloques, el listado se amplió a 74 y la postulación de la candidata quedó incorporada al debate.

El comienzo de la sesión tuvo cruces entre el oficialismo y la oposición. Los bloques habían acordado en Labor Parlamentaria que se iban a tratar 50 pliegos de los candidatos a los jueces, pero 30 minutos antes de que comenzara la sesión aparecieron 23 pliegos más en la lista. El peronismo aprovechó la fisura para plantear el cambio de temario y meter el pliego de Michelli en el paquete.

Tras un cuarto intermedio de casi una hora, el acuerdo se cerró.

Bullrich se paró cruzada

La figura que rompió la disciplina del bloque libertario fue Patricia Bullrich. La jefa del bloque libertario dijo que habló con Milei, pero ejerció su «derecho a la objeción de conciencia» y no votó en contra de Michelli. Se abstuvo, junto a la senadora radical chaqueña Silvina Schneider.
Bullrich blanqueaba así que la decisión de Milei de retirar este pliego respondía a que la magistrada es cuñada del periodista que viene investigando las causas de corrupción que salpican a los hermanos Milei.

No fue la única tensión interna. Días antes de la sesión, la vicepresidenta Victoria Villarruel recibió a Michelli en el Senado durante aproximadamente una hora y habría respaldado la institucionalidad del proceso legislativo y la validez del pliego, en contraste con la postura del Poder Ejecutivo.

Quién es Michelli y qué tiene que ver con La Plata

La trayectoria de Michelli en el Poder Judicial se extiende desde el 24 de octubre de 1994, cuando ingresó a la Secretaría Electoral de La Plata. Más de tres décadas en el sistema judicial bonaerense la respaldan como candidata al Tribunal Oral Federal N°3 de la ciudad, uno de los juzgados de mayor relevancia en causas federales de la región.

El pliego de Michelli ingresó al Senado el 30 de marzo de 2026. El 13 de mayo expuso ante la Comisión de Acuerdos y obtuvo dictamen con nueve firmas favorables de senadores de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y algunos bloques provinciales. El proceso institucional funcionó. Lo que no funcionó fue la cadena de mando libertaria.

La pelota ahora está en el pie de Milei

La responsabilidad se posa ahora en Javier Milei, que deberá definir si firma el decreto de designación de Michelli como jueza, el último paso del proceso acordado por la Constitución Nacional para ocupar los lugares en el Poder Judicial.

El Presidente tiene la lapicera. Pero la operación de bloqueo político ya fracasó. Negarse a firmar el decreto implicaría un conflicto institucional de otra magnitud, esta vez con el Senado encima y parte de su propio espacio desmarcado. La jugada tiene costo en cualquier dirección que elija.

Scroll al inicio