La discusión por la seguridad volvió al centro de la agenda política en La Plata. En paralelo a una seguidilla de hechos delictivos en distintos barrios y a un inicio de año marcado por un fuerte aumento de las muertes en accidentes de tránsito, el Concejo Deliberante comenzará a debatir un proyecto para declarar la Emergencia en Seguridad Pública por el plazo de dos años.
La iniciativa, presentada por el concejal del PRO Nicolás Morzone, busca dotar al Ejecutivo municipal de herramientas excepcionales para reforzar la prevención del delito y acelerar la ejecución de recursos en un contexto que la oposición describe como “crítico y sostenido”.
Qué implica la Emergencia en Seguridad
El proyecto establece que la emergencia regirá por dos años desde su promulgación y podrá prorrogarse por única vez por igual período, si persisten las causas que motivaron la medida.
Entre los puntos centrales, se autoriza al Municipio a:
- Readecuar y reasignar partidas presupuestarias del ejercicio vigente y de los siguientes.
- Priorizar inversiones en monitoreo urbano, tecnología, equipamiento, logística y capacitación.
- Incorporar recursos humanos vinculados a tareas de prevención.
Además, se habilita la simplificación de procedimientos administrativos para la contratación y adquisición de bienes y servicios destinados exclusivamente a seguridad pública: sistemas de videovigilancia, móviles, software, iluminación e infraestructura tecnológica.
El texto aclara que, aun con mecanismos abreviados, deberán respetarse los principios de transparencia, publicidad y control establecidos por la normativa vigente. Un punto sensible en una ciudad donde cada decisión presupuestaria suele ser leída en clave política.
Fondo especial y control legislativo
La ordenanza propone crear un Fondo Especial de Emergencia en Seguridad Pública Municipal. Este fondo se integraría con:
- Recursos reasignados del presupuesto local.
- Aportes y transferencias de los gobiernos provincial y nacional.
- Donaciones, convenios y otros ingresos específicos.
Su ejecución quedaría sujeta a un control parlamentario trimestral. Además, se fija que la asignación de recursos deberá basarse en criterios técnicos: tasas delictivas por zona, tipo de delito, evolución interanual y evaluación del impacto territorial.
En términos políticos, el debate no será menor. La seguridad es una competencia primaria de la Provincia, pero los municipios vienen asumiendo cada vez más responsabilidades en prevención, monitoreo y asistencia logística. La discusión, entonces, no es solo presupuestaria: también es institucional.
Mesa interinstitucional y seguimiento mensual
El proyecto prevé que las comisiones de Seguridad y de Hacienda sesionen en conjunto durante la vigencia de la emergencia y convoquen mensualmente a los funcionarios del área para informar avances.
También se propone crear una Mesa de Coordinación Interinstitucional integrada por representantes del Ejecutivo, el Concejo, fuerzas provinciales y nacionales, organizaciones comunitarias y especialistas. Tendría carácter consultivo y funciones de seguimiento.
El trasfondo es claro: robos, arrebatos y hechos violentos en distintos barrios mantienen en alerta a comerciantes y vecinos. En una ciudad que supera los 750 mil habitantes y concentra fuerte actividad universitaria, judicial y administrativa, la percepción de inseguridad impacta directamente en la vida cotidiana y en la actividad económica.
Seguridad vial: un 2026 que empezó en rojo
Mientras el Concejo discute herramientas para enfrentar el delito, otro frente crítico crece sin pausa: los accidentes de tránsito.
Febrero cerró con cinco personas fallecidas en distintos siniestros registrados en La Plata, Berisso y Gonnet. Con ese número, el total de víctimas fatales en lo que va de 2026 asciende a doce. El promedio ya ronda las seis muertes por mes, más de una por semana.
El dato que más preocupa es el perfil de las víctimas: la mayoría son motociclistas. En febrero, tres de los cinco fallecidos circulaban en moto. En enero, seis de las siete víctimas también se trasladaban en ciclomotor. En términos porcentuales, más del 80% de los muertos viajaba sobre dos ruedas.
La combinación de alta circulación de motos, escaso uso de protección adecuada y conductas imprudentes configura un escenario de riesgo que atraviesa a toda la región.
Los casos que marcaron febrero
El primer fallecimiento del mes se registró el 8 de febrero en 80 entre 13 y 14, donde un motociclista de 25 años fue embestido por una camioneta. El conductor se dio a la fuga y fue detenido horas más tarde. La víctima murió tras ser trasladada al Hospital Rossi.
Días después, la ciudad quedó conmocionada por la muerte de Eugenia Carril, estudiante de 18 años de la Universidad Nacional de La Plata, atropellada en 3 y 96 por el conductor de una Chevrolet Meriva que también escapó y se entregó dos días después. La joven regresaba de cursar cuando fue embestida a gran velocidad.
En Berisso, un hombre de 41 años murió tras un choque en el que intervinieron un auto y un camión de reparto. Fue internado en el Hospital Mario Larrain, pero no logró sobrevivir.
En Camino Belgrano y 489, un motociclista de 33 años falleció tras permanecer cuatro días internado en el Hospital San Roque de Gonnet, luego de un choque múltiple.
La última víctima del mes fue un joven automovilista que perdió el control del vehículo y chocó contra un paredón en Montevideo y 71, en Berisso. Murió en el acto.
Una agenda que exige respuestas integrales
La discusión por la Emergencia en Seguridad llega en un contexto donde el delito y la siniestralidad vial tensionan a la gestión local y provincial. En La Plata, la demanda social es concreta: más prevención, más controles y resultados medibles.
El desafío no será solo acelerar compras o reasignar partidas. También será coordinar con la Provincia, mejorar la planificación urbana, fortalecer los controles de tránsito y trabajar en prevención con enfoque territorial.
Porque, más allá de los números, cada estadística tiene nombre y apellido. Y en una ciudad universitaria, administrativa y comercial como La Plata, la seguridad —en todas sus dimensiones— se volvió un factor clave para la calidad de vida.


