Martes 30 de junio de 2026
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Encuesta: frenó el desgaste de Milei pero la imagen sigue en rojo, y Bregman es la única dirigente con saldo positivo

El Monitor de Opinión Pública de junio muestra una primera caída de la desaprobación a Milei en cuatro meses, pero la aprobación no acompaña: queda estable en 33,2% y el segmento de «indiferentes» llega al máximo de la serie.

La economía sigue golpeando, el 55,1% cree que «lo peor está por venir» y, entre los nombres con proyección 2027, Myriam Bregman aparece como la única con imagen positiva, por delante de Kicillof, Bullrich y el propio Presidente.

El humor político argentino entró en una zona rara: ya no se profundiza el rechazo, pero tampoco aparece respaldo nuevo. El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora correspondiente a junio de 2026 —relevamiento nacional sobre 1.297 casos, hecho entre el 15 y el 22 de junio— muestra un primer freno al deterioro de la gestión de Javier Milei: la desaprobación retrocede del 61,2% al 56,6%, después de tres meses consecutivos de suba. Pero el dato simétrico no aparece: la aprobación queda casi planchada en 33,2% (vs 32,2% en mayo). En el medio crece la franja gris, el «ni aprueba ni desaprueba» que toca su pico de toda la serie iniciada en septiembre de 2025: 10%.

La fotografía política se completa con un detalle que recorre todo el informe: la grieta entre votantes oficialistas y opositores sigue siendo brutal y atraviesa cada variable. Desde la expectativa sobre el Mundial hasta el diagnóstico económico, la sociedad lee la misma realidad de dos formas opuestas. La diferencia más extrema aparece en una sola pregunta: el 55,4% de los votantes de Milei en 2025 cree que «lo peor ya pasó»; entre los opositores, esa expectativa colapsa al 3,4%. No son dos países materiales distintos, dice el propio informe: es una misma presión económica con dos relatos enfrentados.

Aprobación: el repunte se agotó antes de tiempo

La curva de la gestión Milei tuvo dos tiempos claros desde septiembre de 2025. En el primero, la aprobación trepó sostenido del 29,7% al 45% en febrero de 2026 —el único mes en que empató con la desaprobación—. En el segundo, desde marzo, el ciclo se invirtió: la aprobación cayó al rango 32-33% y la desaprobación recuperó terreno hasta el 61,2% en mayo.

El dato de junio rompe esa secuencia de baja, pero a un costo evidente: el desencanto no se transforma en respaldo, se transforma en indiferencia. Los que dejan de desaprobar no necesariamente empiezan a aprobar. Se corren al medio. Y el medio, en política argentina, no vota: pesa pero no inclina la balanza hasta que se mete en una urna.

El freno no parece tener efecto Mundial. Solo el 20,7% de los argentinos cree que un buen desempeño de la Selección podría mejorar el humor social. El 56% lo admite «parcialmente» y el 21,2% lo descarta. Y, otra vez, la grieta filtra hasta el deporte: entre los votantes de Milei la confianza en el efecto Selección sube al 31,4%, mientras que entre los opositores cae al 13,7% —brecha de 17,7 puntos—. La pregunta inversa la confirma: el 28,1% de los opositores cree que el Mundial distrae a la sociedad de los problemas económicos, contra solo el 15,9% de los oficialistas. La idea de que «el Gobierno usa el Mundial para tapar la economía» tiene electorado propio.

El bolsillo no afloja: el 86,1% pierde contra la inflación

El motor del descontento sigue siendo el mismo. El 64% de los argentinos considera mala o muy mala la situación económica del país (47,8% directamente «muy mala») y el 41,7% extiende ese diagnóstico a su economía personal. La brecha entre lo propio y lo nacional —más de 22 puntos— sugiere que el malestar dejó de ser una experiencia individual para volverse diagnóstico colectivo.

Los números del poder adquisitivo son demoledores y, sobre todo, persistentes:

  • 86,1% afirma que su salario no le gana a la inflación. El indicador se mantiene en una franja alta desde marzo (entre 83,9% y 86,6%).
  • 68,8% desconfía del IPC del INDEC. La cifra retrocedió levemente desde el pico de 70,6% de mayo, pero sigue en niveles altos.
  • 61% de los encuestados llega, como máximo, hasta el día 20 del mes con sus ingresos.
  • 24,3% llega justo a fin de mes sin margen para ahorrar.
  • Solo el 13% llega a fin de mes y puede ahorrar.
  • 50,2% de la población se ubica en estratos bajo o medio-bajo; apenas el 10,5% se reconoce en la clase alta.

El corte por voto profundiza la fractura: entre votantes oficialistas, el 45,3% llega solo hasta el día 20; entre los opositores, esa cifra escala al 71,3%. Incluso entre quienes apoyan el rumbo, el 70,2% reconoce que su salario pierde contra la inflación. Entre los opositores, el indicador toca el techo: 96,6%. La crisis es transversal; lo que cambia es cómo se interpreta el sacrificio.

Corrupción y Milei: el nuevo combo del diagnóstico social

Cuando se pregunta sin opciones cerradas cuál es el principal problema de Argentina, la palabra más repetida es «corrupción». La segunda, sorprendente, es «Milei», por delante incluso de «Economía». Es un cambio cualitativo: el diagnóstico ya no se queda en categorías abstractas. Se personaliza, tanto en una causa estructural histórica como en una figura concreta del gobierno.

La nube de palabras del informe lo retrata con crudeza: alrededor de «Corrupción» aparecen «Milei», «Gobierno», «Dirigencia», «Economía», «Kirchnerismo», «Endeudamiento», «Crueldad», «Inflación», «Adorni», «Karina Milei», «Cipayismo», «Recesión». Todo en la misma constelación.

La pregunta cerrada de preocupaciones confirma la lectura:

  • Corrupción: 51,3%
  • Ingresos/Salarios: 48,2%
  • Incertidumbre económica: 37,1%
  • Desempleo: 27,8%
  • Tarifas de servicios públicos: 25,4%
  • Inseguridad: 24%
  • Educación: 20,5%

La aparición de la corrupción en primer lugar es uno de los datos más jugosos del informe. La promesa libertaria de «barrer con la casta» no logra inmunizar al propio Gobierno frente a un electorado que la ve, otra vez, en lo más alto del ranking. El escándalo de Manuel Adorni —jefe de Gabinete investigado por enriquecimiento ilícito— y la causa que envuelve a Karina Milei explican por qué ambos nombres aparecen entre las palabras espontáneas asociadas al problema central.

Lo peor: la grieta más profunda del informe

Hacia adelante, el malestar persiste. 55,1% de los argentinos cree que «lo peor está por venir». El 24% cree que «lo peor ya pasó». Y el 15,5% cree que «estamos en el peor momento». Es decir: el 70,6% de la sociedad considera que el momento crítico está acá o todavía no llegó.

La brecha entre electorados es la más amplia de todo el informe:

  • Votantes Milei 2025: 55,4% cree que lo peor pasó; 11,4% que está pasando; 23,2% que viene; 10% no sabe.
  • Votantes opositores 2025: 3,4% cree que lo peor pasó; 10,5% que está pasando; 83,6% que está por venir.

Una diferencia de 52 puntos en una sola pregunta. Dos países sentados en la misma mesa, comiendo la misma comida, sacando conclusiones opuestas.

La foto política: Bregman manda, Milei se hunde

El capítulo de imagen es el más interesante para leer en clave 2027. Cuatro dirigentes medidos, cuatro lecturas:

Javier Milei: 33,8% positiva / 56,1% negativa. Diferencial: -22,4 puntos, el peor del informe.

  • Por edad: mejor entre menores de 40 (43,2% positiva vs 46,6% negativa, casi empate). Peor entre mayores de 60 (59,7% negativa).
  • Por sexo: hombres 35,8% positiva; mujeres 62,5% negativa.
  • Por geografía: 60,7% negativa en Buenos Aires y CABA, vs 37,3% positiva en el interior.
  • Perfil de mejor imagen: varones menores de 40 del interior.
  • Perfil de peor imagen: mujeres mayores de 40 del AMBA.

Axel Kicillof: 38,1% positiva / 52% negativa. Diferencial: -13,8 puntos.

  • Por edad: positiva crece con la edad (25,7% en menores de 40; 44,7% en mayores de 60).
  • Por sexo: mujeres 47% positiva (su mejor número); hombres 29,5% positiva con 59,1% negativa.
  • Por geografía: AMBA es su zona fuerte (42,5% positiva). Interior, más áspero.
  • Perfil de mejor imagen: mujeres mayores de 60 del AMBA.
  • Perfil de peor imagen: varones menores de 40 del interior —el calco invertido de Milei—.

Patricia Bullrich: 38,6% positiva / 52% negativa. Diferencial: -13,3 puntos.

  • Estructura sin gradiente generacional: se mantiene estable en 38% positiva en los tres tramos de edad. Sugiere base más consolidada.
  • Por sexo: hombres 43,1% positiva (casi empate); mujeres 59,7% negativa.
  • Por geografía: interior 45,2% positiva (su techo); AMBA 57,5% negativa.

Myriam Bregman: 44,1% positiva / 40,3% negativa. Diferencial: +3,8 puntos. La única con saldo positivo, por tercer mes consecutivo.

  • Por sexo: entre mujeres alcanza 54,2% positiva y solo 32,6% negativa. Es la cifra de imagen positiva más alta de todo el informe, en cualquier segmento.
  • Por edad: curva plana e incluso levemente mejor entre mayores de 60.
  • Por geografía: AMBA 47% positiva, interior 43,7% negativa.

Volumen político: la sorpresa Bregman

El dato Bregman merece capítulo propio. Que la diputada del Frente de Izquierda y de los Trabajadores sea la única dirigente con diferencial positivo del informe es un mensaje en sí mismo. Su crecimiento, además, no está empujado por el voto joven —donde se suponía que sumaba— sino por mujeres adultas del AMBA. Es decir, capta un segmento que históricamente ningún espacio le disputaba al peronismo bonaerense.

La lectura política es transparente: en un escenario donde Milei pierde poder de fascinación, Bullrich se planta en una meseta y Kicillof aún no logra construir mayorías, el voto de protesta y la indignación encuentran en Bregman un canal de expresión que no sufre el desgaste de los aparatos.

El cruce 2027: piso y techo de cada dirigente

El informe agrega una pregunta clave para medir el potencial electoral hacia 2027: «¿Lo votaría?».

  • Axel Kicillof: piso 27,7%, techo 46,3%. El de mayor techo, y el único con base «segura» por encima de un cuarto del padrón.
  • Javier Milei: piso 21,5%, techo 35%. El 53,7% afirma que «jamás lo votaría»: el más alto de los cuatro.
  • Patricia Bullrich: piso 15,8%, techo 40,3%. El «podría votarlo» más alto (24,4%): tiene margen, pero no certeza.
  • Myriam Bregman: piso 12,1%, techo 43,8%. El «podría votarlo» más alto en términos relativos a su piso (31,8%).

La radiografía deja una conclusión incómoda para la Casa Rosada: Milei tiene un piso fuerte pero un techo bajo. Más de la mitad del electorado no lo votaría en ningún escenario. Kicillof, en cambio, combina piso firme con margen de crecimiento, lo que lo convierte en la pieza más sólida del peronismo para 2027 —y explica, en parte, por qué viene moviendo con tanta agresividad la agenda nacional desde la Provincia—.

Lectura platense y bonaerense: por qué importa este informe

Los datos del MOP son nacionales y no se pueden extrapolar al detalle de jurisdicciones. Pero hay tres lecturas relevantes para La Plata y la Provincia:

  • El AMBA es el peor escenario para Milei (60,7% negativa). En el conurbano y en La Plata, el clima social se está endureciendo.
  • Kicillof tiene su mejor performance en el AMBA (42,5% positiva): la gestión bonaerense es uno de los pocos diques de contención política de la oposición en este momento.
  • Las preocupaciones por tarifas (25,4%) y educación (20,5%) —dos ejes calientes en La Plata por los aumentos de servicios y el conflicto universitario en la UNLP— alimentan el malestar social que después se traduce en imagen política negativa.

A esto se suma el dato que hoy ocupó las redes: una encuesta paralela de 4semanas.com sobre Diego Santilli señala que asume su rol con alta imagen negativa, aunque entre los libertarios consigue evaluación positiva. La señal es clara: el ministro del Interior llega con poco aire político propio para sostener una posible reconstrucción del armado PRO-LLA en la Provincia.

La rosca silenciosa: el «ni apruebo ni desapruebo» puede definir 2027

El crecimiento del segmento gris al 10% es una pista política poco mirada. En un país donde la grieta militante define agenda mediática, el bloque de indiferentes / desencantados se está consolidando como espacio decisivo. No vienen del oficialismo (porque dejaron de apoyarlo) pero tampoco se suman a la oposición (no se identifican con ningún espacio). Son los que decidieron 2023 y son los que pueden decidir 2027.

Tres datos confirman ese voto en suspenso:

  • El «podría votarlo» de Bullrich (24,4%) y Bregman (31,8%) muestra fluidez en el electorado moderado y de izquierda.
  • El «no sé» en Milei trepa al 11,3%: el más alto entre los cuatro medidos.
  • La indiferencia frente al Mundial (56% «parcialmente») es síntoma de una sociedad que dejó de creer en grandes relatos —ni futbolísticos ni políticos—.

Proyección

El MOP de junio deja un cuadro inestable pero menos sangrante para el Gobierno: el desgaste se frenó, pero no se revirtió. Sin recomposición salarial, sin diálogo abierto con sectores castigados —universidades, jubilados, pacientes oncológicos, pymes— y con un escándalo Adorni todavía latente, ese freno puede ser pasajero. La aparición de Bregman como la única dirigente con imagen positiva y la fortaleza relativa de Kicillof dibujan un escenario de oposición que recién empieza a tomar forma, mientras Bullrich aguarda con base estable una eventual interna en el oficialismo. Para La Plata, donde el AMBA marca el peor humor para Milei y el peronismo bonaerense se planta como referencia política, la pulseada electoral de 2027 ya empezó —aunque falten 18 meses—. Y el termómetro de cada mes va a importar más que nunca.

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