Una encuesta de Management & Fit realizada entre el 20 y el 31 de julio sobre 2.600 casos confirmó lo que en el gobierno de Javier Milei prefieren no decir en público: el presidente no llega al umbral necesario para ganar en primera vuelta.
El relevamiento coincidió con una revelación periodística que sacudió la interna oficial: según el periodista Julián Alvez, la Casa Rosada ya evalúa internamente un escenario de ballotage, aunque figuras de peso como el ministro Luis Caputo insistan en que Milei ganará en octubre de 2027 «por paliza».
Los números no respaldan esa confianza. Un 57% de los encuestados votaría por un cambio total de gobierno y de políticas de gestión si las elecciones fueran mañana. Solo el 39,7% optaría por la continuidad —total o con modificaciones—, y esa cifra además cayó 1,7 puntos respecto de junio. Para ganar en primera vuelta se requiere superar el 45% con al menos diez puntos de ventaja sobre el segundo. Con el nivel actual, el gobierno no cumpliría ninguna de las dos condiciones.
Imagen negativa, aprobación estancada
La aprobación de la gestión de Milei se ubicó en julio en el 37,1%, prácticamente sin variación respecto al mes anterior. La desaprobación alcanza el 58,6% y supera a la aprobación en 21,5 puntos. La confianza en el gobierno se mantiene en 37,8%, también sin movimiento. Sin embargo, la imagen personal del presidente muestra una tendencia más preocupante para el oficialismo: la percepción negativa de Milei subió al 53,5%, mientras que la positiva cayó al 30,6%. La brecha es de 22,9 puntos, y la serie histórica de M&F muestra que la imagen positiva nunca recuperó los niveles del primer semestre de 2024.
En el ranking de imagen de dirigentes nacionales, todos los líderes medidos tienen diferencial negativo. Bullrich, con 48,5% de imagen negativa y 32,8% positiva, es quien mejor posición relativa tiene entre los oficialistas. Milei y Kicillof comparten un diferencial similar: -22,9 y -17,7 puntos respectivamente. Karina Milei acumula el peor resultado del cuadro: 59,9% negativa contra apenas 13,7% positiva, una brecha de 46,2 puntos.
La economía no convence ni a quienes apoyan el rumbo
Un dato que atraviesa toda la encuesta es la disociación entre apoyo político y percepción económica cotidiana. El 40,7% dice apoyar el rumbo económico del gobierno, pero dentro de ese grupo, el 25,4% admite que todavía no ve mejoras en su economía personal. Solo el 15,3% apoya el rumbo y dice percibir mejoras. En el otro extremo, el 53,1% no apoya el rumbo y no ve mejoras en su propia situación. Además, entre quienes mencionan continuidad con cambios, la primera área que piden modificar es también la economía, con el 30,3% de las menciones.
El 53,6% de los hogares declara que los ingresos no les alcanzan, una cifra que aumentó 1,5 puntos respecto a junio. El 71,9% de las familias reconoce algún nivel de endeudamiento; de ese universo, el principal motivo de deuda es comprar alimentos y cubrir los gastos del mes, con el 33,4% de las menciones.
La agenda social se impone
Los problemas que preocupan a los argentinos también proyectan mal para el oficialismo. Los aumentos de precios y tarifas siguen primeros con el 22,4%, pero la desocupación subió 3,2 puntos hasta el 17,6% y la pobreza subió 2,1 puntos hasta el 16,2%. Ambos indicadores marcan una tendencia ascendente que el gobierno no ha logrado revertir en la percepción ciudadana. A nivel personal, el 71,4% de las preocupaciones son de índole económica, con la dificultad para llegar a fin de mes (24%) y los bajos ingresos (20,4%) como las menciones más frecuentes.
Los sentimientos negativos frente a la situación del país duplican a los positivos: 63,5% contra 35,1%. La preocupación y la desconfianza lideran con el 26,6%, seguidas de la tristeza con el 23,1%.
Santilli y el corte bonaerense
En la Provincia de Buenos Aires, la aprobación de Axel Kicillof se mantiene estable en el 39,6%, prácticamente igual a la de Milei a nivel nacional. En el ranking de imagen provincial, Kicillof tiene el diferencial menos negativo (-12%), seguido de Myriam Bregman (-14,5%) y Cristina Fernández de Kirchner (-15,1%). Milei obtiene en el territorio bonaerense un diferencial de -26,9 puntos, peor que su promedio nacional.
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, que el oficialismo presentó como una señal de fortaleza ante el electorado bonaerense, no generó el impacto esperado. Un 30,6% considera que no tendrá efecto en la gestión y el 23% lo evalúa negativamente. Solo el 27,9% cree que la incorporación tendrá un impacto positivo.


