El aumento del combustible y la caída de la rentabilidad empujan al sector a buscar alternativas. En el Concejo ya piden habilitar autos eléctricos como taxis, pero la regulación sigue sin moverse.
La crisis del taxi en La Plata empezó a correrse del reclamo clásico por tarifas y sumó un nuevo eje: el costo de operar. Con la nafta en niveles que complican el día a día, crece la presión para habilitar autos eléctricos como una salida concreta para sostener la actividad.
El tema ya ingresó en la agenda política local. En el Concejo Deliberante avanzó un pedido para actualizar la normativa y permitir el uso de vehículos eléctricos como taxis, algo que hoy no está contemplado en la ordenanza vigente.
Un negocio que dejó de cerrar
En la práctica, el problema es simple: cada jornada deja menos margen. El aumento del combustible impacta de lleno en los costos y las tarifas no logran acompañar ese ritmo.
A eso se suma la caída de viajes, en un contexto donde el consumo sigue planchado en la ciudad. El resultado es un sistema que funciona con números cada vez más ajustados.
En La Plata, donde el taxi sigue siendo un actor clave del transporte urbano, el deterioro del sector ya empieza a ser visible en la calle.
Del surtidor al enchufe
En ese escenario, algunos choferes empezaron a probar alternativas. El caso de un taxista platense que migró a un auto eléctrico terminó de poner el tema en discusión pública.
El objetivo no fue ambiental sino económico: bajar costos. Según su experiencia, el gasto en energía es sensiblemente menor frente a la nafta, lo que permite recuperar algo de margen en un contexto adverso.
Sin embargo, el salto no es automático. La inversión inicial es alta y la infraestructura en la ciudad todavía es limitada, lo que vuelve difícil escalar el modelo sin respaldo estatal.
El freno: la normativa
Hoy, el principal obstáculo no es tecnológico sino legal. La ordenanza municipal no contempla a los autos eléctricos dentro del sistema de taxis, lo que deja cualquier intento en un terreno gris.
Por eso, el pedido apunta a modificar el marco regulatorio y abrir la puerta a una transición que, de hecho, ya empezó de manera informal.
La discusión también expone otra tensión: cómo modernizar el sistema sin generar nuevas desigualdades dentro del sector, donde no todos pueden afrontar el costo de cambiar de vehículo.
Una discusión que recién empieza
El avance del proyecto dependerá del ritmo político en el Concejo y de la decisión del Ejecutivo de habilitar —o no— este cambio.
Mientras tanto, el problema de fondo sigue vigente: con tarifas atrasadas y costos en alza, el taxi en La Plata necesita redefinir su ecuación para no quedar cada vez más relegado.
En ese contexto, lo eléctrico dejó de ser una apuesta a futuro y empezó a colarse como una respuesta posible a una crisis que no da tregua.


