La suba de la morosidad en los créditos personales ya no es un dato aislado en los balances de bancos y fintech: es una señal de alerta que el propio sistema financiero reconoce. En ese contexto, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) activó una nueva herramienta para intentar garantizar el cobro de préstamos y reducir el riesgo de incobrabilidad.
La medida impacta de lleno en un escenario que también se refleja en La Plata y el Gran La Plata, donde el deterioro del poder adquisitivo y el aumento del costo de vida empujaron a muchas familias a financiar consumos corrientes con crédito. Con ingresos que pierden frente a la inflación y un mercado laboral aún tensionado, el endeudamiento dejó de ser excepcional y pasó a formar parte de la rutina doméstica.
Qué es el Cobro con Transferencia (CCT)
El nuevo instrumento, denominado Cobro con Transferencia (CCT), permitirá que bancos y Proveedores No Financieros de Crédito (PFNC) —entre ellos billeteras virtuales y fintech— puedan debitar automáticamente de la cuenta del cliente la cuota de un préstamo mediante una transferencia inmediata.
En la práctica, se trata de una evolución del sistema de débito ya existente, pero con mayor integración tecnológica y foco en la interoperabilidad. El BCRA dio un plazo de seis meses para que las entidades adecuen sus sistemas. El servicio deberá estar operativo antes del 31 de agosto.
La iniciativa responde a un reclamo sostenido del sector fintech. En los últimos meses, las empresas no bancarias que otorgan créditos reportaron un deterioro significativo de su cartera: cerca del 22% de los préstamos presentan problemas de cobro. El dato no es menor en un mercado que creció con rapidez en los últimos años, especialmente en segmentos que quedaron fuera del sistema bancario tradicional.
Cómo funcionará y qué límites tendrá
El esquema establece que el deudor deberá otorgar un consentimiento previo y explícito para habilitar el débito automático de la cuota. Además:
- Las cuotas deberán ser fijas e iguales durante toda la vigencia del crédito.
- No podrán superar el 30% de los ingresos declarados, con el objetivo de evitar situaciones de sobreendeudamiento.
- La entidad deberá notificar al cliente con al menos un día de anticipación antes de efectuar el débito.
- Se permitirán hasta tres intentos de cobro: uno inicial y dos reintentos (a las 48 y 96 horas).
- El usuario podrá revocar el consentimiento en cualquier momento, con efecto inmediato.
Desde el Central destacaron que el CCT fue diseñado tomando como referencia experiencias internacionales como PIX en Brasil, AutoPay en India y PayTo en Australia, sistemas que integran pagos inmediatos con autorización previa del usuario y estándares reforzados de seguridad.
Un mensaje al mercado financiero
Más allá de la ingeniería técnica, el movimiento del BCRA envía una señal política y económica: el regulador busca ordenar el ecosistema de crédito digital, darle previsibilidad a los jugadores y, al mismo tiempo, fijar límites formales al endeudamiento de personas físicas.
En paralelo, la medida abre una oportunidad para los “aceptadores de CCT”, actores que administrarán el sistema y podrán cobrar comisiones con un piso estimado en torno al 0,6% por operación. Allí aparecen nombres como Red Link o Prisma, que podrían capitalizar el nuevo esquema.
Para las fintech, la herramienta llega como un alivio en un momento de tensión regulatoria y competencia creciente con la banca tradicional. Para los usuarios, implica mayor formalidad y reglas claras, aunque también una vía más directa para el débito de sus obligaciones.
El trasfondo es evidente: con salarios presionados y consumo en retroceso, el crédito dejó de ser solo una herramienta de expansión y pasó a ser, para muchas familias, un puente para sostener gastos corrientes. El CCT no resuelve el problema de fondo —la fragilidad del ingreso—, pero busca reducir el riesgo sistémico que genera una mora en aumento.


