El Renaper confirmó la preferencia por opciones cortas y clásicas, con fuerte impronta internacional y retorno a la tradición
El cierre de 2025 dejó en claro que los argentinos siguen apostando por nombres breves, de fácil pronunciación y con raíces clásicas. Según el Renaper, la elección de los padres se inclinó hacia apelativos que combinan tradición con modernidad, reflejando tanto la influencia internacional como la búsqueda de significados ligados a la paz, la fortaleza y la armonía.
Los favoritos del año: Felipe y Olivia
En el ranking masculino, Felipe se coronó como el nombre más elegido por las familias argentinas. Su origen clásico y su sonoridad simple lo convirtieron en la opción predilecta, desplazando a otros nombres que habían ganado terreno en años anteriores. Entre las niñas, Olivia mantuvo el liderazgo por segundo año consecutivo. De origen latino, significa “la que trae paz” y su popularidad se sostiene gracias a su asociación con la armonía y la dulzura.
El top femenino: dulzura y tradición
El listado de nombres femeninos más elegidos en 2025 refleja una marcada preferencia por sonoridades suaves y raíces latinas y griegas. Olivia encabeza la lista, seguida por Emilia, que recuperó protagonismo en las últimas mediciones. Isabella se mantiene como una opción con fuerte herencia europea, mientras Catalina reafirma su elegancia y Sofía conserva su lugar histórico como símbolo de sabiduría.
El top masculino: fuerza y herencia clásica
En el caso de los varones, el ranking muestra un retorno a nombres tradicionales y de fuerte arraigo cultural. Felipe lidera con comodidad, mientras Mateo continúa como un clásico moderno que no pierde vigencia. Benjamín sostiene su tradición bíblica, Thiago refleja la influencia internacional y Santiago reafirma su peso histórico como nombre de gran fuerza simbólica.
Significados y proyección internacional
Los datos del Renaper confirman que los nombres más elegidos en 2025 no solo responden a una cuestión estética, sino también simbólica. La mayoría de ellos están asociados a valores como paz, fortaleza, sabiduría y tradición. Además, su brevedad y sonoridad internacional los convierten en opciones atractivas para una generación que crece en un mundo globalizado, donde la identidad se construye también en diálogo con tendencias culturales globales.
