La antesala de un nuevo 24 de marzo volvió a trasladar al recinto del Concejo Deliberante de La Plata una discusión que excede lo simbólico y se mete de lleno en la disputa política actual. La conmemoración por los 50 años del golpe de Estado de 1976 dejó al descubierto diferencias profundas entre los bloques y terminó con el rechazo de un proyecto que buscaba declarar de interés municipal la fecha.
La iniciativa, impulsada por la concejala Melany Horomadiuk (unibloque ASAP Nueva Generación), proponía reconocer el 50° aniversario del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia y reafirmar el compromiso local con los derechos humanos, la memoria histórica y la participación ciudadana. Sin embargo, no logró los dos tercios necesarios para su aprobación y fue archivada.
El resultado dejó una foto política clara: el oficialismo de Fuerza Patria acompañó junto a la autora del proyecto y el radical Gustavo Staffolani, mientras que La Libertad Avanza optó por la abstención y el concejal del PRO Nicolás Morzone votó en contra. La ausencia de Darío Ganduglia (Propuesta Vecinal) también incidió en el desenlace.
Abstención, rechazo y argumentos cruzados
Desde el bloque libertario, su presidente Guillermo Bardón justificó la abstención al señalar que habían propuesto modificaciones que no fueron incorporadas. Entre ellas, incluir el concepto de “memoria completa” y ampliar la mirada hacia “todo tipo de violencia” ocurrida en los años 70.
En esa línea, el concejal Juan Pablo Allan reforzó la postura y planteó la necesidad de una lectura integral del período: sostuvo que también existieron acciones violentas previas al golpe y que deben formar parte del análisis histórico. “No se trata de negar, sino de no usar la memoria de manera parcial”, resumió.
La respuesta del oficialismo: críticas por ausencias y posicionamientos
Las reacciones no tardaron en llegar. Horomadiuk cuestionó con dureza la postura de los bloques opositores, especialmente por anticipar que no participarán de la sesión especial prevista en la excomisaría Quinta —espacio emblemático que funcionó como centro clandestino durante la dictadura—.
La concejala habló de “falta de responsabilidad” y apuntó contra la decisión de no dar el debate en un tema que consideró central para la vida democrática. También acusó a la oposición de desviar la discusión hacia cuestiones como el número de desaparecidos, en lugar de abordar el sentido de la conmemoración.
Desde Fuerza Patria, el concejal Sergio Resa aportó una mirada personal al recordar a un familiar desaparecido, marcando diferencias con los planteos libertarios: “No es lo mismo todo”, señaló, en referencia a la equiparación de violencias.
Por su parte, la presidenta del bloque, Josefina Bolis, insistió en que el compromiso institucional implica participar de los actos y sostener políticas de memoria. En tanto, Juan Granillo Fernández vinculó la postura de La Libertad Avanza a una estrategia nacional, mientras que Sol Maluéndez cuestionó la coherencia de algunos ediles que en años anteriores sí participaron de actividades en la excomisaría Quinta.
El PRO bajó el tono y apuntó a la agenda cotidiana
El concejal Nicolás Morzone, único voto negativo, relativizó la relevancia del debate en términos de agenda pública. Sostuvo que los vecinos demandan soluciones en materia de seguridad y problemas concretos, y consideró que la sesión especial prevista tiene un carácter más simbólico que legislativo.
Nuevo foco de conflicto: los años 70 vuelven al centro
La tensión no terminó ahí. Minutos después, otro proyecto vinculado a la señalización de una unidad básica reavivó la discusión. Desde La Libertad Avanza cuestionaron la figura de Carlos Gustavo Ramus, vinculado a Montoneros, lo que generó un nuevo cruce con el oficialismo.
Bolis defendió el espacio como parte de la historia política local y recordó a militantes desaparecidos que formaron parte de ese ámbito. La discusión volvió a girar en torno a cómo interpretar el pasado reciente y qué lugar ocupa en la política actual.
Incluso se sumó un planteo sobre trayectorias políticas cruzadas en los años 70, con menciones a figuras actuales, lo que dejó en evidencia que el debate sobre memoria sigue atravesado por lecturas contrapuestas y tensiones vigentes.
Una grieta que se proyecta más allá del recinto
Lo ocurrido en el Concejo Deliberante no es un hecho aislado. La discusión sobre el 24 de marzo y su significado político vuelve a mostrar cómo el pasado reciente sigue siendo un terreno de disputa en el presente, también en La Plata.
Mientras el oficialismo busca sostener una agenda centrada en la memoria, los bloques opositores plantean revisar el enfoque o directamente correrse de ese eje para priorizar otros temas. En ese cruce, la grieta no sólo persiste: se reconfigura con los códigos de la política actual.


