Las salidas de la Bonaerense se dispararon en 2026 y ya superan las del año pasado completo. Los sueldos pierden contra la inflación. Además, la seguridad privada paga más del doble. El Comando de Patrullas platense se derrumbó de 120 móviles por turno a apenas 18. Un cuadro que preocupa a los vecinos y presiona a la gestión Kicillof.
La fuga de policías bonaerenses dejó de ser una alarma silenciosa y se transformó en una crisis con números demoledores. Además, la sangría se aceleró: solo en el primer semestre de 2026 se registraron 1.475 bajas oficiales en la Bonaerense, más que en todo 2025. En consecuencia, la fuerza que debe cuidar el distrito más poblado del país pierde efectivos a un ritmo que la conducción provincial no logra frenar.
Para La Plata, la foto es todavía más dura. El Comando de Patrullas local —el corazón del despliegue urbano— pasó de disponer de 120 móviles por turno a contar hoy con apenas 18. Es decir, una caída del 85% en la capacidad operativa. Sin embargo, el reclamo vecinal por más presencia policial no cesa.
Fuga de policías bonaerenses: los números que preocupan
La secuencia de bajas oficiales dibuja una curva ascendente que se aceleró en el último año. Según datos de la Defensoría Policial que conduce Luis Tonil:
- 2023: 260 bajas
- 2024: 715 bajas
- 2025: 1.130 bajas
- 2026 (hasta junio): 1.475 bajas
En efecto, en solo seis meses de 2026 salieron más policías que en todo el año pasado. Además, los egresos superan ampliamente a los ingresos. Por lo tanto, la brecha entre lo que se pierde y lo que se incorpora se agranda mes a mes.
A ese número oficial hay que sumarle otro dato incómodo: los agentes con licencias médicas y psiquiátricas, los abandonos de servicio y los policías que dejan la fuerza por razones económicas. En consecuencia, el número real de agentes fuera de operativa es todavía mayor.
Por qué se van: sueldos que no cierran
La causa principal es económica. Un policía bonaerense percibe en promedio unos $900.000 mensuales, con adicionales. Sin embargo, un trabajador que ingresa a la seguridad privada puede alcanzar ingresos cercanos a los $1,9 millones. En otras palabras, el mismo agente que gana un sueldo por cuidar la calle pública, gana el doble haciendo lo mismo en una empresa privada.
Además, el ajuste real profundizó la brecha. Mientras la inflación acumulada en 2026 ya superó el 12%, los sueldos policiales acumulan un incremento anualizado del 11%. En consecuencia, la pérdida de poder adquisitivo se consolida.
Por otro lado, la situación se agrava con otras variables: turnos largos, riesgo permanente, escasez de recursos operativos y falta de reconocimiento institucional. Todo eso empuja la salida de personal con formación.
Fuga de policías bonaerenses y el impacto en La Plata
El caso platense funciona como termómetro de la crisis. Los datos son elocuentes:
- Comando de Patrullas: de 120 móviles por turno a 18 activos.
- Comisarías con vacantes de mandos medios y superiores.
- Cambios recientes en la conducción: la seccional de Villa Ponsati debió reemplazar a su comisario tras una renuncia «por razones personales».
- Sobrecarga operativa en el personal que queda, con turnos extendidos.
En efecto, esa reducción de patrullaje se siente en cada barrio. Además, coincide con el reclamo vecinal permanente por hechos delictivos en zonas como Hernández, Tolosa, Los Hornos, San Carlos y el propio casco urbano.
Sin embargo, el Municipio no puede reemplazar a la Policía Bonaerense. Los operativos municipales —labrado de actas, secuestros de motos, cobertura de eventos— complementan pero no sustituyen el patrullaje provincial.
La presión política sobre Kicillof
La Legislatura bonaerense empezó a presionar por respuestas. En consecuencia, la crisis de la Policía se instaló como tema central de la agenda opositora. Sectores del PRO, La Libertad Avanza y bloques provinciales reclaman a Axel Kicillof un plan integral para revertir la sangría.
El gobernador enfrenta un dilema económico y político. Por un lado, necesita recomponer salarios para frenar la fuga. Por otro, arrastra un cuadro fiscal apretado por la pelea con Nación por coparticipación y fondos. Además, cualquier aumento a la Policía abre paritarias en el resto del Estado bonaerense, con impacto directo en el presupuesto provincial.
Mientras tanto, la oposición aprovecha el vacío. En efecto, cada hecho delictivo en distritos bonaerenses se transforma en munición política contra la conducción provincial. En clave 2027, la seguridad vuelve a ser un frente electoral caliente.
La otra crisis: seguridad privada en alza
El fenómeno tiene una contracara silenciosa: mientras la fuerza pública pierde efectivos, la seguridad privada crece. Empresas de vigilancia, custodia y monitoreo suman personal a ritmo sostenido. Muchos de sus nuevos empleados son exagentes de la Bonaerense que aportan formación pagada por el Estado.
En consecuencia, se produce un traspaso silencioso de recursos humanos calificados del sector público al privado. Además, la ecuación económica lo empuja: mejor sueldo, mejores condiciones y sin exposición al riesgo penal directo. Por lo tanto, el circuito se retroalimenta.
La foto local: vecinos que reclaman y una fuerza que se achica
En La Plata, la combinación es explosiva. La ciudad concentra reclamos por inseguridad barrio por barrio y, al mismo tiempo, ve cómo se achica la fuerza que debería responder a esos reclamos. Además, cada nuevo hecho delictivo suma presión sobre la gestión municipal y sobre la provincial.
El intendente Julio Alak intenta capitalizar la agenda con operativos visibles: labrado de actas, secuestros de motos, presencia en eventos masivos. Sin embargo, sin patrullaje provincial suficiente, cualquier plan municipal encuentra un techo rápido. En efecto, la coordinación entre Municipio y Provincia es hoy más una necesidad que una realidad.
Proyección
Si la fuga de policías bonaerenses continúa al ritmo actual, 2026 puede cerrar con más de 2.500 bajas, más del doble que 2024. En consecuencia, la capacidad operativa de la fuerza va a seguir reduciéndose. Por lo tanto, el reclamo vecinal por seguridad crecerá con la misma velocidad. La única salida técnica pasa por una recomposición salarial fuerte y un plan de retención de personal, pero requiere presupuesto que hoy la Provincia no tiene liberado. En clave política, el tema puede convertirse en uno de los ejes centrales de la campaña 2027 en Buenos Aires. Mientras tanto, La Plata seguirá patrullada por 18 móviles donde antes había 120. Y esa cuenta no se puede maquillar con gacetillas.


