El padre de Kim presentó la organización que lleva el nombre de su hija en una fiesta por el Día de las Niñeces en el club Real Infantil, con cerca de 500 chicos. Tiene la habilitación preaprobada y promete arrancar con talleres de oficios, deporte y atención de salud en barrios populares en las próximas semanas.
La Fundación Kim Gómez hizo su primera aparición pública en La Plata con una definición que marca el rumbo del proyecto: prevenir antes que castigar. Marcos Gómez, padre de la nena asesinada el 25 de febrero de 2025 durante un robo, presentó la organización en el festejo del Día de las Niñeces que se hizo en el club Real Infantil, donde se juntaron alrededor de 500 chicos.
La entidad todavía no funciona a pleno. Según explicó el propio Gómez, los trámites de habilitación están preaprobados y por eso decidieron adelantar el anuncio. El inicio formal del trabajo en los barrios quedó previsto para dentro de pocas semanas.
Qué propone la Fundación Kim Gómez
El esquema que planteó Gómez tiene cuatro patas: educación, formación en oficios, salud y deporte. El territorio elegido son los barrios populares, y la herramienta central es una que en La Plata tiene peso propio: el club de barrio.
La idea no es montar una estructura aislada, sino articular con lo que ya existe. Gómez mencionó como aliados posibles a comercios de la zona, clubes, iglesias, comedores comunitarios y el Estado. Es decir, la misma red que hoy sostiene buena parte de la contención social en la periferia platense, muchas veces sin recursos suficientes.
El fundador apeló a su propia biografía para justificar el enfoque. Contó que se crió en un barrio y en un club, y que conoce de primera mano lo que se vive en esos lugares. Esa experiencia, dijo, es la que lo llevó a pensar en talleres y asistencia médica como puerta de entrada.
El lema elegido para la difusión en redes resume la apuesta: «Un chico en un club es un chico menos en la calle».
Una fiesta que funcionó como prueba piloto
El evento en el Real Infantil sirvió para medir convocatoria. Medio millar de chicos en una tarde es un número que habla tanto de la capacidad de movilización de la familia Gómez como de la demanda de espacios de recreación seguros en los barrios.
Gómez destacó que la jornada salió adelante gracias a vecinos que aportaron tiempo, dinero, regalos y comida. En esa línea, insistió en correr su nombre del centro de la escena: aseguró que la fundación trabajará en memoria de Kim, pero que no se trata de un proyecto personal sino de una construcción comunitaria.
La organización ya habilitó su cuenta de Instagram (@fundacionkim) y anunció que pronto lanzará un sitio web oficial, que servirá para difundir las acciones y canalizar colaboraciones.
De la Ley Penal Juvenil a la prevención
El dato político de la presentación está en el tono. Desde el crimen de su hija, Marcos Gómez se convirtió en una de las voces más escuchadas en el debate sobre el régimen penal juvenil, una discusión que se reactivó con fuerza a nivel nacional después del caso.
Ahora, con la fundación en marcha, matizó su posición. Sostuvo que la Ley Penal Juvenil no es la solución de fondo, aunque la defendió como una herramienta que hay que dejar funcionar, porque —según planteó— hay adolescentes peligrosos y los delitos graves tienen que tener sanción.
Es decir: no abandona el reclamo de castigo, pero corre el eje hacia lo que pasa antes. La fundación, explicó, buscará llegar a los chicos antes de que entren en el circuito del delito.
Gómez también dijo coincidir con la jueza Marta Pascual en el diagnóstico sobre las deficiencias de los centros de alojamiento para jóvenes en conflicto con la ley penal. Pero insistió en que la urgencia está en reforzar la prevención temprana. Cerró con una frase de aspiración: dijo que sueña con generar una infancia feliz, sana y con oportunidades dignas.
El contexto: clubes y comedores al límite
La propuesta llega en un momento delicado para la red comunitaria platense. Los clubes de barrio vienen sosteniendo actividades con tarifas de servicios cada vez más pesadas y cuotas sociales que muchas familias no pueden pagar. Los comedores, por su parte, atienden una demanda que no baja.
En ese escenario, una fundación con visibilidad pública puede funcionar como puente para conseguir donaciones, convenios y recursos que esas instituciones no logran por sí solas. El nombre de Kim tiene una carga simbólica enorme en la ciudad, y eso abre puertas.
La pregunta pendiente es de qué manera se va a materializar la articulación con el Estado que mencionó Gómez. No precisó si se trata del Municipio, de la Provincia o de ambos niveles, ni bajo qué figura se formalizarían los acuerdos. Ese punto va a definir buena parte de la escala real del proyecto.
Un padre que cambió de lugar en la discusión pública
Durante más de un año y medio, la figura de Marcos Gómez estuvo asociada al dolor, a la causa judicial y a la demanda de justicia. Su paso a la acción territorial reconfigura ese lugar: de víctima que reclama al Estado a actor que propone y gestiona.
No es un camino nuevo en Argentina. Hay antecedentes de familiares de víctimas que transformaron su experiencia en organizaciones sociales con incidencia real en políticas públicas. El desafío, en todos los casos, fue el mismo: sostener el proyecto cuando baja la atención mediática.
Lo que viene
En las próximas semanas, con la habilitación definitiva, la Fundación Kim Gómez debería anunciar sus primeros puntos de trabajo y los acuerdos con clubes e instituciones barriales. El lanzamiento del sitio web marcará también cómo piensa financiarse.
La prueba de fuego no será la convocatoria —que ya demostró tener— sino la continuidad: talleres que se sostengan en el tiempo, convenios firmados y chicos que efectivamente encuentren en el club una alternativa. Si eso ocurre, la fundación puede convertirse en un actor con voz propia en la discusión sobre infancia y seguridad en el Gran La Plata.


