La aceleración de la inflación volvió a poner bajo presión al esquema financiero del Gobierno nacional. En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, enfrenta esta semana un nuevo vencimiento de deuda en pesos por más de $20 billones, en un escenario marcado por tasas de interés inestables, expectativas inflacionarias en alza y un mercado cada vez más exigente para renovar compromisos.
El equipo económico apenas logró cerrar el pago de USD 4.300 millones de la semana pasada y ya debe concentrarse en una licitación clave que se transformó en uno de los principales focos de tensión de enero. La dificultad no está solo en el monto, sino en el contexto: inflación que no cede al ritmo esperado y tasas altas que encarecen cualquier rollover.
Vencimientos en pesos: qué se juega el Gobierno esta semana
El núcleo del compromiso corresponde a $19,3 billones en dos Lecaps que vencen el miércoles 14. Cerca de la mitad está en manos del propio sector público, lo que reduce el riesgo inmediato. Sin embargo, el resto pertenece al mercado, lo que obliga al Tesoro a ofrecer rendimientos atractivos para evitar un fracaso en la renovación.
A ese vencimiento se suma el remanente de la letra dólar linked D16E6, originalmente por $6 billones. A través de un canje de corto plazo, el Gobierno logró postergar $3,4 billones hasta fin de mes, descomprimiendo parcialmente la carga financiera.
La operación se formalizó mediante una resolución conjunta de las secretarías de Finanzas y Hacienda, que habilitó la ampliación de la LELINK D30E6, con vencimiento el 30 de enero, por hasta USD 4.000 millones. El respaldo legal surge del Presupuesto 2026 y decretos que permiten emitir deuda y aceptar títulos como forma de pago, sin importar la moneda.
Bonos CER y carry trade: el refugio frente a la inflación
Con la inflación retomando impulso, los inversores comenzaron a reposicionarse en bonos ajustados por CER, una reacción previsible ante una desinflación más lenta de lo proyectado. Informes privados, como el de IEB, destacan que estos instrumentos vuelven a ser funcionales para estrategias de carry trade.
Las preferencias del mercado se concentran en bonos con vencimientos en octubre y diciembre de 2026, con rendimientos cercanos al 6%, y en papeles a 2027 y 2028, donde las tasas se ubican entre el 7,5% y el 8%.
El calendario de deuda y la “pared” de diciembre
El problema de fondo es estructural. Mes a mes, el Tesoro fue acumulando vencimientos crecientes y postergando definiciones. El primer semestre muestra fuertes picos al inicio del año y cierto alivio hacia el invierno. El segundo semestre ofrece un respiro engañoso: julio y agosto casi no presentan presión, septiembre vuelve a encender alertas y octubre y noviembre ajustan nuevamente el corset financiero.
Diciembre es otra historia. No es un pico más: es una pared. La concentración de vencimientos responde a un diseño que acumuló instrumentos en pesos, indexados y de corto plazo. Llegar a fin de año exige renovar todo lo previo sin sobresaltos, sostener tasas altas y confiar en que el mercado siga acompañando. Cualquier ruido antes convierte a diciembre en un test de estrés extremo.
Tasas de interés fuera de control y crédito paralizado
A la tensión por la deuda se suma otro factor clave: la volatilidad de las tasas de interés. Durante la primera semana de enero, la tasa de caución pasó de niveles superiores al 65% a la zona del 35%, para luego dispararse hasta picos cercanos al 140% anualizado y finalmente retroceder al 40%.
Este comportamiento errático alimenta estrategias financieras de corto plazo, pero destruye el crédito productivo. La City prioriza capturar rentabilidad inmediata, en una lógica opuesta a la inversión real.
El impacto ya se refleja en los balances empresariales. Ledesma cerró su último ejercicio con pérdidas cercanas a los $25.000 millones y apuntó directamente al peso del costo financiero. En la misma línea, Milagros Brito, del Grupo Macro, fue tajante: “Con tasas así no hay inversión que cierre”.
Empresas en estrés financiero
Desde la asunción de Javier Milei, muchas compañías se endeudaron en dólares y quedaron expuestas cuando el financiamiento se cortó. Los casos se multiplican:
- San Miguel debió reestructurar su deuda y sigue al borde del default.
- Bioceres no logró evitar la cesación de pagos.
- Albanesi y Aconcagua crecieron apalancadas y quedaron atrapadas cuando se cerró el mercado de capitales.
El patrón es claro: activos de largo plazo financiados con deuda cada vez más corta y cara. No es un problema de innovación ni de potencial productivo, sino una fragilidad macro del modelo financiero.
Agrocanje: granos como moneda y tensión con el Gobierno
En paralelo, el agro profundiza estrategias defensivas. Grandes cooperativas impulsan el agrocanje, extendiendo el uso de granos como medio de pago para comprar inmuebles, vehículos y servicios. Alianzas entre entidades como ACA y AFA con inmobiliarias permiten evitar retenciones y una amplia carga impositiva, con ahorros que pueden llegar al 22% en dólares.
El esquema genera preocupación en el Gobierno porque implica producción que no se liquida de inmediato para exportación y refuerza la histórica desconfianza oficial hacia el cooperativismo, pese a su rol central en el desarrollo del campo argentino.
Consumo pyme: diciembre dio alivio, pero no cambió la tendencia
El consumo también refleja el clima económico. Según CAME, el comercio minorista pyme cerró diciembre con una caída interanual del 5,2%, aunque mostró un repunte desestacionalizado del 5,2% frente a noviembre, impulsado por las fiestas y el aguinaldo.
El balance anual dejó una suba acumulada del 2,5%, insuficiente para hablar de recuperación sostenida. Seis de los siete rubros terminaron en rojo y las familias continuaron comprando con cautela, priorizando precios y bienes esenciales.
La combinación de deuda concentrada, inflación persistente, tasas inestables y crédito caro define un escenario de alta fragilidad. Para La Plata y la región, donde pymes, comercio y empleo sienten rápido estos vaivenes, la evolución del frente financiero dejó de ser un tema técnico: es parte directa de la economía cotidiana.


