Viernes 9 de enero de 2026
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Inflación persistente, consumo en retroceso y cambios de hábitos: el mapa económico que anticipa 2026

La economía argentina cerró 2025 con señales contradictorias: una inflación que desacelera más lento de lo previsto, ingresos familiares ajustados y un consumo que vuelve a mostrar retrocesos. Así lo reflejan las últimas proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central y los informes sectoriales sobre alimentos y consumo masivo.

El escenario que se proyecta hacia 2026 combina precios todavía elevados, cambios en los hábitos de consumo y un crecimiento económico que no termina de traducirse en alivio para los hogares.

Inflación de diciembre y expectativas para 2026

Según el REM del Banco Central, la inflación de diciembre habría sido del 2,3%, una corrección al alza de 0,2 puntos porcentuales respecto del informe anterior. El dato confirma que el proceso de desaceleración sigue siendo más lento de lo esperado por el mercado.

Para enero de 2026, las consultoras estiman que el Índice de Precios al Consumidor se mantendrá por encima del 2%. Recién hacia mitad de año la inflación podría acercarse al 1,5% mensual, siempre y cuando no haya nuevos shocks en precios regulados o en el tipo de cambio.

En términos anuales, la proyección también se ajustó: la inflación prevista para todo 2026 pasó del 19,6% al 20,1%, una señal de que el proceso inflacionario sigue mostrando rigideces.

Alimentos: el principal foco de presión

Las mediciones privadas coinciden en que los alimentos continúan siendo el rubro más sensible. En diciembre, la inflación mensual se ubicó entre 2,6% y 2,7%, con subas destacadas en precios regulados y en la inflación núcleo.

El rubro alimentos y bebidas no estacionales aumentó más del 3%, con una fuerte incidencia de las carnes, que registraron subas cercanas al 6%. Se trata del componente que impacta de manera directa en el consumo cotidiano y en el poder adquisitivo.

El inicio de enero reforzó esa tendencia. En las primeras semanas del año, productos básicos como panificados, carnes, lácteos y verduras mostraron aumentos promedio del 4%, lo que anticipa un arranque de 2026 con presiones inflacionarias todavía activas.

Dólar y tasas de interés: alivio parcial

En el frente cambiario, el REM proyecta un dólar mayorista más bajo en el corto plazo que lo previsto anteriormente: alrededor de $1.484 en enero y $1.515 en febrero. Sin embargo, hacia el segundo trimestre se espera una aceleración, con un tipo de cambio que podría superar los $1.600 en junio.

Las tasas de interés, en cambio, muestran una tendencia descendente. La tasa TAMAR se ubicaría en torno al 28% en enero y continuaría bajando durante el año, con una Tasa Nominal Anual cercana al 21% hacia fines de 2026. El interrogante es si ese descenso alcanzará para reactivar el crédito y el consumo.

Crecimiento económico y empleo

Las proyecciones del REM anticipan un crecimiento del PBI del 3,5% para 2026. En paralelo, la tasa de desocupación se movería entre el 6,8% y el 7,3%.

Si bien el dato de actividad es positivo, los analistas advierten que la mejora no necesariamente se traducirá en una recuperación rápida del ingreso real, un factor clave para el consumo en ciudades como La Plata.

Caída del consumo de leche y cambio de hábitos

El impacto del ajuste en los ingresos se refleja con claridad en el consumo de alimentos básicos. En noviembre de 2025, el consumo de leche y lácteos cayó un 12,7% en volumen comercializado, según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.

Medido en litros de leche equivalente, el retroceso fue aún mayor, cercano al 16,7%. En la comparación interanual, las ventas también mostraron bajas de entre 3,6% y 5,6%.

El informe destaca un cambio marcado en los hábitos de consumo: crecen las segundas marcas y las alternativas más económicas, mientras se expande la venta informal en busca de precios más bajos. Los productos de mayor valor agregado muestran recuperaciones puntuales, pero siguen lejos de los niveles previos.

Consumo de carne vacuna en mínimos históricos

La carne vacuna continúa perdiendo protagonismo en la mesa de los argentinos. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, en 2025 el consumo per cápita fue de 48,6 kilos por habitante al año, apenas por encima de 2024, pero por debajo del promedio histórico.

El retroceso se explica, en parte, por la sustitución hacia proteínas más accesibles. Durante 2025 crecieron la producción y el consumo de carne aviar y porcina, impulsados por precios más bajos.

Un escenario que impacta en La Plata

Para La Plata y la región, donde el comercio y los servicios tienen un peso central, este contexto de inflación persistente y consumo retraído plantea desafíos concretos. Menos ventas, mayor sustitución de productos y una recuperación económica que no se siente plenamente en los ingresos configuran un panorama que sigue siendo frágil.

La macro muestra señales de orden, pero el termómetro del consumo sigue marcando frío.

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